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Capítulo 1125:
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Pocos días antes, Calvin había hecho un gran avance en su investigación. Aunque no había descifrado completamente el código, se dio cuenta de que los protocolos de confidencialidad eran idénticos a los utilizados por el Grupo Morgan. Habiendo intentado una vez piratear el sistema del Grupo Morgan, la familiaridad de estos protocolos le sorprendió de inmediato. Este descubrimiento le llevó a deducir que el misterioso contacto de Lacey era probablemente Clayton. Aunque Clayton no estuviera directamente implicado, el acceso de Lacey a los protocolos confidenciales del Grupo Morgan implicaba cierto nivel de conexión. Era Clayton, y no Jake, quien maquinaba con Lacey.
Además, Calvin observó que Jake no mostraba interés alguno por Lacey. Dada la naturaleza precavida de Jake, era improbable que se enredara con Lacey.
Calvin se dio cuenta de que Kallie podría haber sido engañada. Con un momento de duda, dijo: «Mamá, ¿quién te ha puesto al corriente de todo esto? Quiero decir, como Sophie y yo no estamos allí, es prudente mantener la guardia alta con Jake, pero desconfía también de los demás».
La expresión de Kallie se tensó brevemente, pero reconoció la sinceridad en su voz. Calvin, comprendo tu preocupación. No te preocupes. No me fío ciegamente de la palabra de nadie. No son sospechas de segunda mano».
Kallie se detuvo a mitad de la frase y la revelación que tenía en la punta de la lengua se convirtió en silencio. Se sentía incapaz de revelar a Calvin la inquietante verdad: que había vislumbrado la aventura de Jake con Lacey. El peso de la traición de Jake pesaba mucho sobre ella, pero decidió proteger a Calvin de esa dura realidad. Optando por una advertencia más sutil, Kallie aconsejó suavemente a Calvin que transmitiera la urgente noticia a Sophie y les imploró a ambos que se apresuraran a distanciarse de la residencia de la familia Reeves.
Con un asentimiento solemne de Calvin, prometiendo una acción rápida, Kallie sintió que se le quitaba un peso de encima. Ahora tenía que enfrentarse al caos que llevaba dentro. La idea de enfrentarse a Jake le parecía cada vez más inútil. Decidida, resolvió que la decisión más sensata era partir inmediatamente con Elma.
Mientras tanto, Jake mantenía una tensa conversación con Clayton. Clayton, siempre directo, no perdió tiempo en plantear su reivindicación, con voz fría y calculada.
«Si quieres salvar a Lacey, devuélveme a Kallie».
El rostro de Jake se contorsionó de indignación, sus ojos chispearon de desafío mientras escupía: «¡Es mi mujer! ¿Cómo te atreves a hablar de ‘devolvérmela’ como si fuera un objeto? Nunca ha sido tuya, ni por un fugaz segundo».
Clayton soltó una risita cargada de desprecio y arrogancia al replicar provocativamente: «¿Qué te hace pensar que no lo era? Antes de que su memoria se desvaneciera, compartimos una conexión significativa. Si no confías en mis palabras, pregunta a cualquiera del Grupo Nixon: todos saben lo mucho que significaba para Kallie».
Las manos de Jake se cerraron en apretados puños, con los nudillos blanqueados por la tensión.
«Clayton, no me obligues a actuar contra el Grupo Morgan. Sabes muy bien de lo que soy capaz».
Puede que la posición de Jake fuera inestable en ese momento, pero derrocar al Grupo Morgan aún estaba dentro de sus posibilidades. Llevado al límite, estaba preparado para luchar hasta el amargo final.
Sin inmutarse por la amenaza, Clayton respondió con fría indiferencia: «Adelante, entonces. Recuerda que no serás el único en caer». La voz de Clayton transmitía una certeza inquietante.
Jake, sin embargo, se dio cuenta. Nacido en el privilegio, Clayton no estaba preparado para desprenderse de su riqueza, un pensamiento que Jake encontró demasiado predecible.
Jake consideró inútil debatir con Clayton. La obsesión parecía haberse apoderado de Clayton, deformando su razón hasta el borde de la locura. ¿Qué podría…
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