✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 906:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
El camarero preguntó rápidamente al guardia de seguridad, que señaló hacia la calle.
«Se fue por ahí», dijo el guardia.
En cuanto Jenessa vio una figura alejándose, sintió una oleada de preocupación de que pudiera ser una trampa. Sin embargo, con el artículo en la mano, decidió perseguirlo.
«¡Espera un momento!».
Jenessa corrió tras la figura, deteniéndose en la boca de un callejón sombrío. Escudriñó los alrededores, comprobando que nada parecía fuera de lugar antes de aventurarse más adentro.
Mientras miraba por el estrecho pasadizo, finalmente vio a alguien de pie, de espaldas a ella, en la penumbra.
Jenessa sintió un peso solemne que irradiaba de la figura, una gravedad que no podía definir.
«¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?», exigió Jenessa, sosteniendo la foto que había traído.
«Y esta foto, ¿qué significa? ¿Sabes algo de mí?».
Sus preguntas se sucedieron una tras otra, pero el desconocido permaneció en silencio.
De repente, Jenessa notó un ligero escalofrío que recorría el cuerpo del hombre.
«¡Respóndeme! ¿Quién eres?», insistió.
La paciencia se agotaba, Jenessa se acercó, extendió la mano para hacer que la persona se diera la vuelta y poder verla bien. Pero en el momento en que su mano rozó su brazo, él se desplomó en el suelo, su rostro se quedó sin color y un charco oscuro de sangre se extendió rápidamente debajo de él.
Jenessa jadeó, pero el impacto se desvaneció rápidamente. Al ver la gravedad de las heridas del hombre, se tranquilizó, el instinto se puso en marcha.
—¡Quédate conmigo! —le instó Jenessa, aunque sus ojos permanecían cerrados y su cuerpo estaba flácido y sin respuesta. Con el corazón palpitando, rápidamente buscó signos de vida. Su mano se posó cerca de su nariz.
Afortunadamente, todavía respiraba, aunque apenas.
Estaba claro que había estado huyendo de alguien. ¿Había acudido a ella en busca de ayuda?
Jenessa se quedó paralizada, con los pensamientos acelerados. Miró la foto que tenía en la mano y decidió que aquel desconocido debía de tener información valiosa. Dejarlo morir no era una opción.
Sin tiempo que perder, cogió el teléfono y llamó a Ryan.
En el hospital, justo a la salida del quirófano, Ryan abrazó a Jenessa con su voz suave y firme para tranquilizarla.
«Todo va a ir bien. Los médicos harán todo lo posible por él».
Jenessa se acurrucó en el calor de su chaqueta, su pulso se ralentizó al sentir su tranquila presencia.
Después de un momento, ella lo miró, una leve sonrisa rompió su preocupación.
«Ryan, ¿no tienes ni siquiera curiosidad por saber qué pasó? Solo te pedí que ayudaras a salvarlo, y no cuestionaste nada».
Ryan se rió suavemente, apartando un mechón de pelo de su rostro.
—Sé que tienes tus razones. Me lo contarás cuando estés preparado.
—Por supuesto que tengo una razón —murmuró Jenessa, sacando la foto de su bolsillo y poniéndosela en la mano a Ryan.
—Toma, mira esto.
.
.
.