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Capítulo 67:
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La confusión se reflejó en el rostro de Maisie.
—¿Hay algún evento esta noche que requiera un acompañante?
—Sí, hay una fiesta, pero ya he elegido a mi acompañante. Llevaré a Jenessa —declaró Ryan con claridad.
Maisie se quedó completamente estupefacta por las palabras de Ryan, como si la hubiera alcanzado un rayo.
«¿Qué? ¿Jenessa?», preguntó, con la voz llena de incredulidad.
Su rostro se enrojeció de furia y su tono se volvió agudo.
«¿Por qué tiene ella derecho a ir a la fiesta contigo?».
Ryan levantó la vista, con una expresión de confusión en el rostro.
«¿Qué hay de malo en que Jenessa, mi secretaria, me acompañe a un evento?».
Al captar la mirada inquisitiva en los ojos de Ryan, un temblor de pánico se apoderó de Maisie.
Rápidamente controló su creciente ira, pero se mantuvo firme en su oposición.
Haciendo una pausa para ordenar sus pensamientos, apretó los labios y luego dijo en voz baja: «Ryan, a la fiesta de esta noche asistirán líderes de la industria. ¿No es inapropiado que una simple secretaria asista a un evento tan prestigioso?».
Luego, su voz se suavizó, adoptando un tono persuasivo.
«Yo debería ser tu acompañante, al ser la mujer más cercana a ti. He oído que los otros ejecutivos estarán allí con sus esposas…».
Ryan frunció ligeramente el ceño y la interrumpió.
—Maisie, es precisamente porque el evento es tan importante que necesito a alguien como Jenessa, que tiene experiencia en estos asuntos. Y sobre traer esposas, ¿recuerdas que Jenessa sigue siendo mi esposa, verdad?
Las palabras de Maisie se atascaron en su garganta. Desde su regreso al país, se había considerado la compañera legítima de Ryan.
De repente, se sintió como la extraña, recordando con crudeza cuál era su lugar.
—Pero… Pero… —tartamudeó Maisie, con las mejillas ardiendo de vergüenza e irritación.
—Basta, Maisie. Ahora mismo estoy desbordado y sepultado bajo una montaña de papeleo. Si hay más que discutir, puede esperar hasta que esté libre. Por ahora, vete, por favor —declaró Ryan, con impaciencia evidente en su tono.
De mala gana, Maisie se dio la vuelta para irse.
Justo cuando llegaba a la puerta, Ryan añadió: «Por cierto».
Su corazón se llenó de esperanza. ¿Había cambiado de opinión? ¿Estaba a punto de invitarla a la fiesta?
Pero sus esperanzas se desvanecieron cuando él continuó: «En el futuro, no vengas a mi oficina sin cita previa. Es inapropiado».
Maisie se quedó atónita por su declaración, casi perdiendo la compostura.
Respiró profundamente varias veces para calmar su rabia y mantener la compostura ante Ryan.
Después de salir de la oficina, una tormenta se formó en su rostro. ¿Por qué era necesario una cita para ver a Ryan cuando Jenessa tenía vía libre?
Mientras salía, escuchó fragmentos de conversación del personal.
«He oído que Jenessa va con el Sr. Haynes al evento de esta noche».
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