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Capítulo 595:
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Su lapsus momentáneo fue tan fugaz que Maisie no se dio cuenta, a pesar de estar tan cerca.
Jenessa, por otro lado, deseaba tener poderes de teletransportación.
Había planeado escabullirse sin que nadie se diera cuenta, pero no había tenido en cuenta que la enfermera la llamaría en ese preciso momento.
—Jenessa Wright, se te ha olvidado el bolso —anunció la enfermera, alcanzando a Jenessa y entregándoselo.
—No es frecuente que vea a una futura madre tan guapa, así que la he encontrado fácilmente. No lo olvide la próxima vez.
Jenessa cogió su bolso, susurrando un suave «gracias».
¿Cómo había podido olvidar algo tan importante?
Los ojos de Maisie eran como dagas, observando la escena con una sonrisa burlona.
Rápidamente se aferró al brazo de Ryan y se acercó, con una voz que rezumaba falsa alegría.
«¡Jenessa, qué agradable sorpresa!».
Su mirada se posó en el vientre de Jenessa, notando el ligero abultamiento en su cuerpo, normalmente esbelto.
«¿Has venido para un chequeo?».
El tono de Maisie era dulzón, pero sus ojos brillaban con una malicia apenas velada.
La zorra… Jenessa estaba esperando un hijo de Ryan, y era un golpe que no podía contrarrestar fácilmente.
Jenessa sabía que Maisie era una serpiente, y el veneno en sus ojos lo decía todo.
Dio un paso atrás con cautela, sus ojos lanzando dardos entre Maisie y Ryan.
—Esto no te incumbe, Maisie. No te metas.
Evitó la mirada de Ryan, aterrorizada de que sus emociones la traicionaran.
Maisie dejó escapar un suspiro teatral, y su mano se deslizó hacia su propio vientre con una sonrisa de suficiencia.
—No hace falta que te pongas tan a la defensiva. Yo también estoy a punto de ser madre, solo estoy mostrando un poco de preocupación.
Se volvió hacia Ryan, observándolo atentamente mientras jugaba su siguiente carta.
—Ryan, ¿por qué no te quedas con Jenessa un rato? Parece tan sola. Me rompe el corazón verla así.
El corazón de Jenessa latía con fuerza en su pecho, sus ojos se dirigían nerviosamente a Ryan, desesperada por cualquier señal de su reacción. ¿Qué diría? Después de todo, estaba embarazada de sus bebés…
Pero Ryan ni siquiera la miró. Su respuesta fue fría como el hielo.
«No es necesario».
Maisie parpadeó, su sorpresa era evidente.
«Ryan, ¿qué te pasa? Pase lo que pase, el bebé que lleva Jenessa es parte de la línea de sangre de los Haynes. Como padre, deberías preocuparte».
Ryan frunció el labio en una mueca de desprecio, y luego torció la boca en una sonrisa burlona.
«Ya no tengo ningún interés en involucrarme con ella. Además, ¿quién dice que el bebé sea mío?».
Sus palabras golpearon a Jenessa como un cubo de agua helada, dejándola temblando y entumecida.
Apretó los puños, sintiendo cómo la humillación se elevaba como bilis en su garganta.
—Ryan Haynes, ¿cómo puedes decir algo así?
No podía creer que su primer encuentro después de tanto tiempo hubiera llegado a esto: palabras tan crueles y odiosas.
Los labios de Ryan se torcieron en una sonrisa burlona que podría congelar el infierno.
—¿Necesito recordarte tus acciones pasadas?
El corazón de Jenessa latía como un tambor salvaje mientras lo miraba atónita. No podía creer que realmente hubiera dicho eso.
En ese instante, se dio cuenta de que nunca había entendido realmente a Ryan.
Él siempre había dudado de ella y de la inocencia de los bebés.
Desde el momento en que Ryan y Maisie llegaron, un murmullo silencioso se había extendido entre la multitud. La gente observaba sutilmente, ansiosa por que se desarrollara el drama.
A medida que continuaba su acalorado intercambio, los susurros se hicieron más fuertes, los dedos señalaban y las cabezas se giraban.
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