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Capítulo 59:
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«¿De qué estás hablando? ¿Qué tiene esto que ver con Ryan?».
El miedo de Tucker aumentó a medida que se acercaba.
«¡No, no te acerques más! ¡Sé que me equivoqué!».
De repente, Tucker perdió el control y se orinó en los pantalones.
Jenessa se sorprendió. ¿Qué pudo haber asustado a Tucker hasta tal punto?
Un oficial se adelantó.
«Tenemos que llevárnoslo ahora mismo».
Al ver cómo la policía se llevaba a Tucker, Jenessa frunció el ceño confundida. ¿Qué estaba pasando realmente? La resolución parecía sencilla: ¿había estado Ryan involucrado de alguna manera? Solo Ryan tendría los medios para influir en la situación de esta manera.
Su teléfono sonó en ese momento, interrumpiendo sus pensamientos.
Al ver el nombre de Ryan parpadear en la pantalla, su corazón dio un vuelco.
Se mordió el labio nerviosamente y respondió.
La voz de Ryan estaba tensa por la preocupación.
—Jenessa, ¿dónde has ido tan temprano por la mañana?
Aún un poco aturdida, Jenessa respondió automáticamente.
—Estoy en la comisaría.
Ryan suspiró, con un sonido de alivio palpable.
—Está bien, espera ahí. Voy hacia ti.
Después de colgar, Jenessa permaneció algo aturdida. ¿Estaba Ryan realmente preocupado por ella o estaba ella interpretando demasiado su tono?
No pasó mucho tiempo antes de que Ryan apareciera en la entrada de la comisaría.
Al ver a Jenessa, habló en tono severo.
—Jenessa, todavía te estás recuperando de tus heridas. Irte temprano sin avisar a nadie podría hacer pensar a la gente que te has ido enfadada.
Respiró hondo y señaló su coche.
—Vamos, te llevo a casa.
Jenessa notó que Ryan no parecía sorprendido de encontrarla en la comisaría, lo que la hizo sentir incómoda. No pudo resistirse a preguntar: —Ryan, ¿no te molesta que esté aquí?
Ryan mantuvo la compostura, con expresión impasible.
—¿Qué otra cosa podría ser? Se trata de tu caso, ¿no? Ya debería estar resuelto.
Jenessa insistió, sintiendo una oleada de sospecha.
—¿Cómo puedes estar tan seguro de que el caso está cerrado? ¿Has intervenido en esto?
—Sí. Ryan no lo negó, y su expresión siguió siendo plácida e indescifrable.
Jenessa sintió que su corazón daba un vuelco.
—¿Por qué me ayudarías?
A pesar de su buen juicio, la esperanza comenzó a florecer en su corazón. Quizás Ryan se preocupaba por ella, aunque fuera un poco…
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