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Capítulo 355:
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La diferencia en su fuerza física era evidente, atrapando a Jenessa en su agarre.
Sorprendentemente, se encontró respondiendo a su tacto.
«No me rechaces, Jenessa. Quedarte fuera en el frío no es bueno para ti», dijo Ryan, ajustándose la chaqueta con calma.
La chaqueta de gran tamaño inundaba el pequeño cuerpo de Jenessa, enfatizando su pequeña estatura.
Ella frunció los labios, su resistencia se desvaneció al dejar caer sus manos.
Su conformidad no era propia de ella, lo que levantó el ánimo de Ryan.
Entraron en el coche, que se incorporó rápidamente al flujo constante del tráfico.
Sentada nerviosamente junto a Ryan, Jenessa le echó miradas furtivas de perfil, iluminado intermitentemente por la tenue luz interior del coche, lo que no hacía sino aumentar su atractivo.
Jenessa tuvo un momento de claridad: no se dirigían al apartamento de Brinley.
Su ansiedad alcanzó su punto máximo y se volvió hacia él con urgencia.
—Ryan, ¿adónde me llevas? ¡Tengo que irme a casa!
Ryan la miró con voz baja y firme.
—No has comido mucho, ¿verdad? ¿No tienes hambre? Comeremos y luego te llevaré a casa.
Jenessa comprendió entonces su plan. A pesar de su promesa anterior de llevarla directamente a casa, ahora estaba desviándose para cenar juntos.
La respuesta de Jenessa fue gélida.
«¿Cómo puedes esperar que tu exmujer cene contigo con tanta calma?».
Ryan sonrió, sin inmutarse.
«Solo porque estemos divorciados no significa que no podamos compartir una comida. ¿O sí?».
Su inesperada amabilidad no sirvió para convencerla.
Jenessa replicó: «¿Y qué pasa con Maisie? ¿No le importará que comamos juntos? Después de echarla y ahora de llevarme a cenar, podría tramar algo contra mí si se entera».
Ryan frunció el ceño.
«No hará nada».
Estaba decidido a evitar que Maisie volviera a hacerle daño. Pero Jenessa pensó que la seguridad de Ryan provenía de su inquebrantable confianza en Maisie. Se burló y miró hacia otro lado con desdén.
—Tus promesas no tienen ningún peso para mí. ¿Puedes vigilar a Maisie en todo momento?
Impaciente, dio un golpecito en la puerta.
—Para el coche. Volveré a casa por mi cuenta.
Pero Ryan no se inmutó, su ceño se frunció aún más.
—Jenessa, ¿por qué esta aversión a cenar conmigo? ¿Puedes compartir una comida con Richard pero no conmigo?
La respuesta de Jenessa fue mordaz.
—¡Las situaciones son completamente diferentes! No quiero tener ninguna conexión con mi exmarido. Ahora que hemos tomado caminos diferentes, lo mejor es cortar todos los lazos, para ahorrarnos el dolor.
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