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Capítulo 351:
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—Jennie, creo que se te ha pasado el apetito. Busquemos un lugar más tranquilo para cenar.
Jenessa no puso ninguna objeción. Se levantó y se dispuso a marcharse con Richard.
Cuando pasó junto a Ryan, él le agarró la muñeca.
—¿Por qué siempre huyes en cuanto me ves? ¿Qué pasa? —La voz de Ryan transmitía una frialdad insondable.
—¿De verdad vas a tener una cita con él?
Desde que vio a Jenessa y a Richard cenando juntos, Ryan había estado luchando contra sus emociones.
Los celos le carcomían, apretándole el pecho como una tenaza y dificultándole la respiración.
Jenessa se encontró con su mirada fría, intentando liberarse pero encontrándose demasiado débil. Ella replicó bruscamente: «¿Qué derecho tienes a cuestionarme?».
Ryan abrió la boca para recordarle que era su marido, pero entonces recordó que ya estaban divorciados.
Un dolor agudo atravesó su corazón y sus ojos se enturbiaron momentáneamente.
Para entonces, su discusión había atraído la atención de muchos clientes del restaurante.
El murmullo de la conversación hizo que las mejillas de Jenessa se sonrojaran de vergüenza e incomodidad.
Sin querer agravar la situación, se sacudió con fuerza a Ryan y se alejó enérgicamente.
Había esperado una cena tranquila esta noche, pero el destino tenía otros planes y convirtió la velada en otro asunto inquieto. ¡Qué golpe de mala suerte!
Reflexionando sobre esto, Jenessa se detuvo abruptamente y se volvió hacia Ryan, con una mirada gélida.
«Déjame recordarte una vez más que ya no hay nada entre nosotros. Deja de entrometerte en mi vida».
Mientras Jenessa seguía alejándose con Richard, Ryan sintió la necesidad urgente de alcanzarla.
Detrás de él, Maisie le agarró rápidamente la mano, con el rostro marcado por la tristeza, mientras suplicaba: «Ryan, no te vayas. ¿No estábamos de acuerdo? Se suponía que ibas a cenar conmigo esta noche».
Adoptando su actitud familiar y lastimera, estaba al borde de las lágrimas mientras suplicaba: «Solo esta vez, ¿puedes quedarte conmigo? No quiero estar sola».
En el pasado, Ryan solía ceder y quedarse a cenar con ella.
Pero ahora, la mera idea de que Jenessa estuviera con Richard hacía imposible que Ryan mantuviera la compostura.
Con voz profunda e inquebrantable, Ryan dijo: «Maisie, deberías irte primero. Tengo algo importante que discutir con Jenessa».
Con estas palabras de despedida, Ryan se soltó del agarre de Maisie y se apresuró en dirección a donde había ido Jenessa.
Maisie se quedó paralizada en el sitio, con el rostro enmascarado por la incredulidad. ¿Cómo habían llegado las cosas a este lío?
Sabía muy bien que Ryan y Jenessa estaban divorciados, así que ¿por qué seguían tan enredados el uno con el otro?
Era más que frustrante: Ryan ni siquiera le había pedido matrimonio todavía.
La desesperación se apoderó de Maisie, las lágrimas brotaron cuando una sensación de crisis sin precedentes se apoderó de su corazón.
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