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Capítulo 193:
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Ryan todavía creía en Maisie. A menos que hubiera pruebas sólidas, nunca dudaría de ella.
Jenessa temía que, incluso si tuviera pruebas concretas, Ryan seguiría optando por defender a Maisie. Después de todo, Maisie era la mujer a la que más amaba.
«Está bien», respondió Jenessa con indiferencia. Apartó la mirada, tratando de reprimir la amargura que sentía en su corazón.
Al ver que estaba tan indiferente, Ryan se sintió un poco culpable.
Frunció los labios y luego sugirió: «Puedes quedarte aquí por el momento. Yo investigaré y llegaré al fondo de las cosas primero».
Sin embargo, Jenessa sabía que si se quedaba aquí, Maisie solo tendría más oportunidades y se le ocurrirían métodos más despiadados para tratar con ella.
«Prefiero que no. No querría molestarlos a ti y a Maisie».
La expresión de Ryan se ensombreció de disgusto. No podía entender por qué Jenessa se había vuelto fría y distante una vez más.
«¿Por qué siempre tienes que hablarme con esa actitud?», preguntó, con el ceño fruncido y una clara insatisfacción.
Jenessa dejó escapar un suave suspiro, abrumada por una sensación de impotencia.
—Ryan, de verdad que agradezco tu ayuda. Has sido mi salvador una y otra vez, y no lo he olvidado.
Los rasgos de Ryan se relajaron ligeramente.
—Sin embargo —continuó Jenessa con tono suave—, no puedo seguir viviendo con Maisie. Ha conspirado contra mí. Por favor, intenta entender mi punto de vista.
Se guardó otro detalle importante: estaba embarazada y temía por la seguridad de su hijo nonato.
Ryan la miró fijamente.
—¿Estás sugiriendo que debería pedirle a Maisie que se vaya?
La examinó de cerca, tratando de discernir sus verdaderos motivos detrás de su fachada serena.
Jenessa sintió un escalofrío ante su sospecha. No esperaba que él pensara tan poco de ella, ni siquiera ahora.
Manteniendo el rostro inexpresivo, respondió: «¿Por qué iba a pensar eso? Estamos a punto de divorciarnos. ¿No es natural que quiera algo de espacio de mi futuro exmarido?».
Un destello de dolor cruzó el rostro de Ryan cuando su última esperanza se desintegró. Se puso de pie bruscamente, con evidente ira.
—Entonces, ¿estás dispuesta a poner fin a nuestro matrimonio? ¡Bien!
Ryan había esperado que sus recientes expresiones de gratitud condujeran a una reconciliación. En cambio, ella estaba decidida a acelerar el proceso de divorcio, lo que solo alimentó su ira.
Con una risa áspera, Ryan salió de la habitación, cerrando la puerta de un portazo y dejando a Jenessa sola.
Jenessa se sentó en la cama, con la mente llena de pensamientos.
Finalmente, recuperó la compostura, se levantó y empezó a hacer las maletas.
En ese momento, entró una criada con un cuenco en las manos.
—Señora Haynes, tome un poco de té. El señor Haynes pensó que podría ayudarla a evitar pesadillas y a dormir mejor —dijo.
Sorprendida, Jenessa rechazó la oferta: —No, gracias. Me iré en breve.
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