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Capítulo 54:
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Parecía que Harlee no estaba compitiendo en absoluto, sino simplemente dando un paseo en coche.
«¡Oye!». Adelina se sintió ignorada por Harlee y llamó la atención de ella.
Harlee miró a Adelina como si estuviera mirando algo insignificante.
Harlee al menos podía respetar a Mayer por sus habilidades.
Pero desde el momento en que Adelina arrancó, Harlee supo cuál era su nivel. Era un insulto para el hipódromo.
Harlee había anticipado una emocionante contienda, pero la carrera estaba resultando decepcionante.
La mirada de Harlee minó bruscamente la confianza de Adelina.
Adelina pisó el acelerador con fuerza, decidida a superar a Harlee. La curva cerrada que tenía delante era su oportunidad.
Con gran concentración, Adelina dio un tirón al volante, y los neumáticos chirriaron al agarrarse al suelo.
Su coche se ajustó a la curva con fuerza, y tomó la curva con éxito.
Phoebe gritó emocionada desde las gradas: «¡Adelina, eres increíble!».
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Adelina.
Pero de repente, con un rápido «whoosh», la oscura silueta del coche de Harlee pasó zumbando, ejecutando un giro perfecto de 180 grados en la curva.
La sonrisa de Adelina se congeló.
Antes de que el público se diera cuenta de la situación, Harlee ya estaba alcanzando a Mayer.
Los espectadores estallaron en un estruendoso aplauso.
Esa técnica era el movimiento característico del Phantom Racer, uno que muchos corredores habían intentado imitar a partir de esos famosos vídeos.
Sin embargo, la mayoría de los intentos fracasaron o resultaron en accidentes graves.
Un pequeño error podía significar salirse de la pista, terminar la carrera prematuramente o provocar un accidente catastrófico.
Rhys, observando intensamente, sintió que su mano temblaba ligeramente sobre su rodilla, sus dedos se tensaban sin que él se diera cuenta.
Como corredor experimentado, Rhys estaba familiarizado con esos vídeos que capturaban al Corredor Fantasma en varias competiciones.
Antes, siempre había pensado que el piloto no estaba allí solo para competir, sino para deleitarse con la emoción de la persecución.
Sin embargo, ver un vídeo era una cosa. Ver la carrera fuera de línea en la pista de carreras despertó un profundo sentimiento en Rhys.
Harlee no solo participaba en la carrera. Ella estaba intencionalmente elevando su dificultad para sí misma.
No necesitaba correr tantos riesgos para superar a Mayer, pero optó por el camino más difícil y lo hizo a la perfección.
Más que nada, parecía prosperar en el peligro, saboreando el desafío.
Quizás esa fue la razón por la que ella, junto con su coche de carreras, se convirtieron en una leyenda.
Entonces, a Rhys le recordó a una vez en la que Harlee había quedado atrapada en un depósito de cadáveres.
Sus emociones ahora hacían eco de las que sintió en aquel entonces.
La ansiedad y la preocupación se apoderaron de su pecho.
Mayer, intensamente concentrado, notó que Harlee se acercaba y empezó a sudar.
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