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Capítulo 13:
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El interior del Aston Martin estaba revestido de cuero cosido a mano y envuelto en silencio. Alexander conducía con el pie pesado, con el motor rugiendo mientras se abría paso entre el tráfico de Manhattan.
Scarlett iba sentada en el asiento del copiloto. Iba vestida para la gala benéfica con un brillante vestido plateado y unos pendientes de diamantes que se balanceaban en sus orejas. Estaba perfecta.
Se inclinó y posó la mano sobre el muslo de Alexander. Sus dedos se curvaron ligeramente, clavándose en la tela de sus pantalones.
—Alex —ronroneó—. Ahora que ella está pidiendo el divorcio… por fin podemos hacer pública nuestra relación.
Alexander fijó la mirada en la carretera. Las luces traseras rojas del coche que tenía delante se difuminaban ligeramente.
Se sentía… agobiado.
Normalmente, ansiaba el contacto de Scarlett. Llevaba tres años anhelándolo, respetando los límites de su matrimonio con Evelyn. Ahora, esos límites habían desaparecido. Debería estar feliz.
En cambio, sintió la necesidad de apartarle la mano.
—Todavía no, Scarlett —dijo. Su voz sonaba distante—. La prensa nos está observando. El divorcio aún no se ha formalizado. Técnicamente, ella sigue viviendo en el ático. Quedaría mal.
Scarlett puso morritos. Retiró la mano lentamente, rozándole la pierna con las uñas. —Antes lo arriesgabas todo por mí. Decías que habrías quemado el mundo para estar conmigo.
Alexander apretó con más fuerza el volante. El cuero crujió.
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Pensó en Evelyn en el club: el vestido verde, los ojos fríos, la forma en que lo había mirado. Ni con amor, ni con odio, sino con indiferencia.
—Las cosas son complicadas —murmuró.
Los ojos de Scarlett se ensombrecieron. Percibió el cambio. Era una maestra a la hora de leerlo.
«No estarás pensando en ella, ¿verdad?», preguntó, con voz más aguda. «¿Esa don nadie? ¿Esa sustituta?».
Alexander pisó el freno a fondo cuando el semáforo se puso en rojo. El coche se detuvo en seco.
«No es una don nadie», espetó. La defensa salió de forma automática, lo que le sorprendió. «Fue mi mujer durante tres años».
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