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Capítulo 40:
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Justo en ese momento, se oyeron pasos resonando en la escalera. Apareció Gianna, con una expresión de preocupación plasmada en el rostro. «Grace, ¿no te estás preparando? El estilista llegará en cualquier momento».
Su mirada se posó en el vestido hecho trizas y fingió estar consternada. «Oh, no, ¿cómo ha podido pasar esto? ¿Lo ha estropeado alguien del personal por error?».
De inmediato, desvió las sospechas hacia el personal de la casa. Un breve destello de satisfacción brilló en sus ojos, apenas disimulado.
Ahora que el vestido de Grace estaba hecho trizas, ¿qué podría hacer ella para la gran noche?
Gianna observaba con impaciencia, esperando a ver cómo Grace podría ahora eclipsarla.
Mientras tanto, Julia estaba al límite de sus nervios. La primera aparición de su hija en la alta sociedad no podía echarse a perder por algo así. «¡Esto es un desastre, y ya casi no queda tiempo!»
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Intentando parecer sinceramente servicial, Gianna intervino: «Tía Julia, por favor, no te preocupes. Mi armario está lleno de vestidos, y la mayoría solo los he llevado una vez. Si no hay otra solución, elijamos uno para que se lo ponga Grace».
Julia apretó los labios, sopesando la sugerencia. Tomar prestado uno de los vestidos viejos de Gianna no era su primera opción, pero con el tiempo corriendo, podría ser la única solución.
Grace, sin embargo, se mantuvo tranquila. «No será necesario. Yo me encargo. Mamá, ¿todavía tenemos un kit de costura en casa?».
Julia asintió de inmediato y pidió a un criado que lo subiera. La confusión se reflejó en su rostro. «¿Para qué lo quieres?»
«Puedo encargarme yo misma de la reparación», dijo Grace con tranquila seguridad. Afortunadamente, el daño había dejado intacta la mayor parte del vestido, rasgándose solo el dobladillo y dejando el resto intacto.
El kit de costura se abrió con un suave chasquido. Grace encontró las tijeras y, sin dudarlo, recortó la parte estropeada.
La sorpresa se reflejó en el rostro de Gianna. ¿Hablaba Grace en serio? ¿Cómo podía pensar que sería capaz de arreglar por su cuenta un vestido tan delicado? No se trataba de un vestido cualquiera: era una creación a medida de Maison Blanche, y ella lo estaba tratando como si fuera un vestido corriente.
Intentando disimular su desdén, Gianna le advirtió: «Grace, la reunión de esta noche es algo muy serio. Todas las jóvenes más elegantes estarán allí con vestidos de diseñador. Quizá no deberías hacer cambios precipitados».
Ese vestido azul medianoche no era un vestido cualquiera: era un codiciado original de Maison Blanche, reconocible al instante entre la élite de la ciudad.
Sin apenas levantar la vista, Grace respondió con frialdad: «No me interesa llevar ropa de segunda mano de otra persona».
Gianna se estremeció ante aquel comentario y su estado de ánimo se agrió. «Al menos pedir prestado un vestido sería mejor que aparecer con algo que tú misma has destrozado», dijo, esbozando una sonrisa forzada mientras intentaba disimular su irritación.
Se preguntaba en qué tipo de desastre se convertiría la solución de remiendos de Grace. A ella le parecía imposible que le saliera bien.
Al cruzar la mirada con Grace, Gianna apartó rápidamente la vista. «Solo intentaba ayudarte. Si estás decidida a hacerlo sola, es tu elección».
«Si tienes tiempo libre, quizá deberías averiguar cómo se dañó el vestido en primer lugar. Al fin y al cabo, lo tenías en casa», comentó Grace con frialdad.
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