✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 474:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La ráfaga de aire acondicionado le golpeó la cara, trayendo consigo una oleada de perfume caro y champán derramado. El parloteo ruidoso y molesto de la élite presente contrastaba de forma discordante con el silencio sepulcral del pit lane. El accidente ya se había barrido bajo la alfombra. Para esta gente, su experiencia cercana a la muerte no había sido más que un emocionante interludio.
La mirada de Isidora recorrió la sala —fría, calculadora, en busca de Sloane—.
Entonces su mirada se detuvo en el centro de la sala, y le resultó imposible mirar a otro lado.
Cedrick estaba de pie junto al enorme ventanal que iba del suelo al techo, con sus anchos hombros bloqueando la luz, su presencia tan oscura e inamovible como un monolito.
Y de pie justo a su lado, prácticamente pegada a él, estaba Victoria Dupont.
Llevaba un impecable traje de tweed blanco de Chanel y miraba a Cedrick con una sonrisa segura y radiante. Pero fue su mano lo que hizo que Isidora contuviera la respiración: la mano derecha de Victoria descansaba apoyada contra el bíceps de Cedrick. Un gesto de posesión silenciosa y absoluta.
Isidora se quedó mirándolo fijamente.
Vio cómo se tensaban los músculos de su brazo bajo la costosa tela, un breve destello de rechazo apenas reprimido. Pero él no se apartó. No se movió en absoluto.
Un dolor repentino y agonizante le atravesó el pecho: una aguja larga y helada que se deslizaba directamente hacia su corazón. Se le hizo un nudo en el estómago. Una oleada amarga le subió por la garganta.
Se sorprendió de su propia reacción. ¿Por qué me duele esto? se preguntó en silencio. ¿Celos? ¿Por él? Eso es patético.
Intentó desesperadamente racionalizarlo: la bajada de adrenalina, el asco de ver a dos personas horribles juntas apenas unos minutos después de que ella casi hubiera muerto. Eso era todo.
𝗗𝖾𝘀c𝘶𝘣𝘳𝗲 𝗇𝘶𝘦v𝖺s 𝗵𝗂𝘀t𝘰𝗋𝗂а𝘀 e𝘯 𝗻𝗈𝘷𝘦𝗅as4𝖿aո.c𝘰𝘮
Joy se acercó a su lado y siguió su mirada.
—Mírala —murmuró Joy, soltando una risita de disgusto—. Victoria Dupont. La princesa de Washington. Todos en esta sala saben que es la futura señora Garrison designada.
La futura señora Garrison designada.
Esas seis palabras golpearon a Isidora como un puñetazo en el estómago.
Su mente volvió de golpe a la oscura cocina de su piso de Brooklyn: el cuerpo pesado de Cedrick presionándola contra la encimera, la fuerza brutal de su beso, la absoluta y aterradora posesión en sus ojos. La había tratado como si le perteneciera. Y durante todo este tiempo, aquella mujer refinada y con poder político había estado esperando entre bastidores.
¿Qué era ella para él, entonces? ¿Un secreto sucio? ¿Un juguete que descartar cuando se cansara de su princesa de Washington?
El dolor en el pecho se desvaneció tan rápido como había llegado, incinerado por una cegadora oleada de humillación y rabia. Apretó los puños a los costados, con las uñas clavándose tan profundamente en las palmas que la piel casi se rompía.
Se obligó a relajar el rostro. Levantó un muro de hielo puro tras sus ojos.
Se volvió hacia Joy y le dedicó una pequeña sonrisa, completamente vacía.
—Hacen una pareja perfecta —dijo Isidora. Su voz era ligera, firme y totalmente fría—. Una pareja hecha en el infierno.
Al otro lado de la sala, Victoria sintió el peso de esa mirada. Giró la cabeza y se encontró con los ojos de Isidora. Una sonrisa maliciosa y triunfante se dibujó en sus labios. Le dio una palmadita en el brazo a Cedrick, lenta y deliberadamente, asegurándose de que Isidora captara el gesto.
Isidora no le devolvió la mirada. Simplemente miró a través de Victoria, como quien mira a través de un cristal sucio.
.
.
.