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Capítulo 1332:
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«Te lo advertí», dijo en voz baja, «que nunca cruzases mi línea roja».
Nina abrió la boca, pero no le salieron las palabras. Las lágrimas le corrían por las mejillas mientras el silencio entre ellos se prolongaba.
Y, por primera vez, el arrepentimiento la golpeó con fuerza. No solo porque él estuviera siendo cruel.
Sino porque por fin vio la verdad: nunca debería haberse enamorado de él. Nunca debería haberse aferrado a la fantasía de que podrían ser algo más.
Había muchos hombres en el mundo. Y, sin embargo, se había obsesionado con el único que siempre la había hecho daño.
Antes brillaba. En otro tiempo había sido el orgullo de la familia Carter, querida y segura de sí misma. Ahora se había reducido a esto. Arrastrándose, humillada, con el corazón roto.
Por primera vez en todos estos años, Nina lo lamentaba de verdad, no solo haber amado a William, sino haberlo conocido.
Cada plan. Cada mentira. Cada momento dedicado a perseguirlo no había conducido más que a la ruina. Y ahora, la empresa de su padre, todo su legado, estaba al borde del colapso.
Con lágrimas en los ojos, se arrodilló y le agarró la pernera del pantalón. Su voz temblaba. —William… Me equivoqué. Lo juro, nunca volveré a tocar a Stella. Por favor, perdona a la empresa de mi padre.
William la miró, suplicante a sus pies.
Sus lágrimas salpicaban sus zapatos lustrados, dejando pequeñas manchas oscuras en el cuero.
Ella se aferró con más fuerza. «Por favor. Lo digo en serio. Desapareceré. Pero no le quites todo».
Si la empresa de su padre quebrara, ella se sentiría demasiado avergonzada como para volver a mirar a su familia a la cara.
William no se inmutó. Se soltó de su agarre, se dio la vuelta y se alejó sin mirar atrás.
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Sus gritos resonaron detrás de él, pero sus pasos nunca se ralentizaron.
Solo cuando se subió al coche comprobó el nuevo mensaje de Luca. «Sr. Briggs, todo está listo. ¿Está seguro de que quiere seguir adelante con esto?».
El mensaje no era solo una actualización de la situación, sino que transmitía una pizca de duda.
Luca había trabajado con William el tiempo suficiente como para darse cuenta cuando algo no estaba bien. Atacar a la familia Carter de esta manera… no beneficiaba en absoluto al Grupo Briggs.
No es que sintiera lástima por Nina.
Actuar contra la empresa de Daniel no reportaba ningún beneficio inmediato.
Daniel y Norene no eran adversarios fáciles. Si William los acorralaba, ¿quién sabía lo que harían? Las personas acorraladas siempre contraatacan. Y su objetivo no sería William, sino Stella.
¿Por qué provocar a Daniel ahora? ¿Por qué exponer a Stella a más peligro?
¿William la odiaba tanto?
William se quedó mirando el mensaje, apretando los dedos alrededor del teléfono.
Había sentido cada palabra que había dicho en aquel almacén. Pero la advertencia de Luca resonaba en su mente.
Si permitía que Luca siguiera adelante, estaría empujando a Stella al ojo del huracán.
Esto debería haberle complacido, pero dudó.
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