✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 538:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Qué estás sugiriendo?», preguntó Camille, aunque algo en su tono le hacía temer la respuesta.
La expresión de Alexander se endureció hasta convertirse en algo que ninguno de ellos había visto antes. No era el hombre desesperado que buscaba venganza por la muerte de su tío. No era el marido celoso que atacaba a sus supuestos rivales. Era alguien que por fin había comprendido el verdadero alcance del enemigo al que se enfrentaban.
«Sugiero que dejemos de huir de James Whitfield y empecemos a darle caza».
En la sala de reuniones se hizo el silencio mientras todos asimilaban las palabras de Alexander. Fuera, por las ventanas, el sol se ponía sobre Manhattan, tiñendo el cielo de tonos rojos y dorados que se asemejaban inquietantemente al fuego y a la sangre.
En algún lugar de la ciudad, James Whitfield estaba colocando sus piezas en posición para lo que pretendía que fuera su huida definitiva de la justicia.
Pero, por primera vez desde que comenzó esta guerra, Alexander Pierce estaba listo para contraatacar, sabiendo perfectamente quién era su verdadero enemigo.
La pregunta era si podrían detener a un hombre que llevaba veinte años planeando su venganza, o si James Whitfield lograría finalmente eludir las consecuencias de sus crímenes.
La sala de reuniones se fue vaciando poco a poco mientras Victoria, Stefan y Hannah se marchaban para coordinar los preparativos de seguridad ante el inminente ataque de James. Sus voces se desvanecían por el pasillo, discutiendo rutas de evacuación y protocolos de emergencia, dejando atrás solo el suave zumbido de los equipos informáticos y el peso de todo lo que se había revelado.
Alexander se quedó junto a las ventanas, contemplando el horizonte de Manhattan mientras la oscuridad se cernía sobre la ciudad. Su reflejo en el cristal mostraba a un hombre vaciado por la verdad, con el rostro demacrado al darse cuenta de hasta qué punto había sido manipulado. Las luces de abajo centelleaban como estrellas, hermosas y lejanas, mientras que en su interior todo se sentía roto y punzante.
Camille permaneció junto a la mesa de reuniones, observando la silueta de Alexander recortada contra la ventana. Podía ver la tensión en sus hombros, la forma en que sus manos colgaban a los lados como si ya no supiera qué hacer con ellas. Durante meses, esas manos habían tecleado mensajes al asesino de su tío. Durante meses, esas manos habían reunido pruebas contra personas inocentes.
—Se han ido todos —dijo Camille en voz baja.
𝘊𝘰𝘮𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘵𝘶 𝘰𝘱𝘪𝘯𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘯 𝘯𝘰𝘷𝘦𝘭𝘢𝘴4𝘧𝘢𝘯.𝘤𝘰𝘮
Alexander no se dio la vuelta. —Lo sé.
El silencio se prolongó entre ellos, cargado de meses de dolor, traición y malentendidos. El reflejo de Alexander en la ventana parecía un fantasma, transparente e inquietante. Camille también podía ver su propio reflejo, sentada, pequeña e inmóvil, en la gran mesa donde una vez habían planeado su futuro juntos.
«Lo he destruido todo», dijo Alexander, con una voz apenas audible. «Nuestro matrimonio. Tu confianza. La salud de Victoria. Casi provoqué la muerte de varias personas porque me creí las mentiras de un asesino».
Camille se levantó lentamente; su silla hizo un suave ruido al rozar el suelo. «Alexander».
«Te puse bajo vigilancia, Camille. Grabé nuestras conversaciones privadas. Utilicé el día de nuestra boda como tapadera para fotografiar a Victoria». La voz de Alexander se quebraba con cada confesión. «Convertí nuestro amor en un arma contra tu familia».
«Alexander, mírame».
.
.
.