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Capítulo 79:
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Vincent sintió un silencioso alivio al ver que su hermana ya no era alguien a quien se pudiera pisotear fácilmente. El día anterior, cuando la familia había visto las pruebas que Melanie había publicado en su contraataque, todos se habían quedado completamente sin palabras. Ninguno de ellos había imaginado jamás que ella fuera Ivy, la diseñadora de renombre internacional. Hasta entonces, habían dado por sentado que su carácter tranquilo y discreto significaba que le faltaba confianza en sí misma, y esa era precisamente la razón por la que la familia Becker la había tratado con tanta indiferencia. Solo ahora se daban cuenta de que simplemente había optado por ocultar su brillantez por amor.
Tras colgar, Melanie abrió su portátil y se puso a trabajar.
Al otro lado de la oficina, Ciara fue la que tuvo la reacción más fuerte de todas. Se quedó paralizada en el sitio, con el rostro pálido como si alguien le hubiera echado un cubo de agua fría por encima.
«Esto… esto no puede ser verdad…», dijo con voz áspera y temblorosa. «¿Cómo puede ser Melanie Ivy?»
Su mente daba vueltas sin parar. La mujer a la que antes había menospreciado era precisamente la diseñadora a la que más admiraba. La vergüenza la quemaba como el fuego, dejándola sin palabras.
Jocelynn, que también se encontraba en la oficina de Melanie, estaba igual de atónita, con la boca casi abierta por la incredulidad. No tenía experiencia en el mundo de la moda, pero incluso ella conocía el nombre de Ivy. Ivy era un genio misterioso en el mundo de la moda, una diseñadora cuyo trabajo era codiciado tanto por famosos como por la élite; sus piezas eran tan exclusivas que resultaban casi imposibles de conseguir. Y, sin embargo, Jocelynn había pasado un mes entero trabajando como su secretaria.
Casi se le doblaron las rodillas.
« —M-Melanie… —balbuceó, con la voz temblorosa por la emoción—. ¿De verdad eres Ivy?
𝗚𝗎а𝗋𝘥𝖺 𝘁𝘂s 𝗻𝗈𝘃𝗲𝗅𝗮s 𝘧𝘢𝗏𝘰𝗿𝘪𝗍𝘢𝘀 еn ո𝗈𝘃𝖾𝗹𝗮𝘴𝟰𝖿𝖺𝗻.c𝘰𝘮
Melanie asintió con calma.
Jocelynn contuvo el aliento bruscamente, sintiéndose como si hubiera entrado en un sueño. No podía imaginar qué golpe de suerte o bendición la había traído hasta allí. Le parecía más increíble que ganar la lotería.
Justo cuando el público daba por hecho que las cosas se habían calmado, otra oleada de revelaciones se extendió por Internet. Se desveló la verdadera fuente detrás de toda la campaña de desprestigio: Rylee.
Según una filtración fiable, Rylee había mantenido una aventura que condujo directamente al colapso de su matrimonio. Poco después, salieron a la luz más datos perjudiciales sobre ella: rumores de cirugías estéticas, un historial de comportamiento arrogante en el trabajo. En un instante, se convirtió en el centro de una auténtica tormenta en la red.
La indignación pública se extendió rápidamente, sobre todo teniendo en cuenta la escasa tolerancia que la sociedad tenía hacia quienes rompen matrimonios.
Rylee entró en pánico. Nunca se había esperado que la reacción fuera tan dura. Cuando vio que su nombre era tendencia, supuso que tenía que tratarse de algún tipo de error. Se desplazó frenéticamente por los comentarios, con la ansiedad aumentando con cada línea. Con todos sus escándalos del pasado sacados a la luz, ¿cómo podría volver a dar la cara en público?
Maldijo entre dientes, desesperada por saber quién demonios le estaba haciendo esto. Estaban resurgiendo viejos escándalos que creía enterrados para siempre. Aparecieron fotos como prueba, sin dejarle margen para defenderse. Las webs de cotilleos y los medios de comunicación amplificaron todo, y la situación se descontroló por completo.
Casi de inmediato, sospechó de Melanie. Con el respaldo de Vincent, Melanie debía de haber dejado por fin de contenerse.
Rylee daba vueltas por su habitación, con los pensamientos enredados mientras intentaba decidir cuál sería su siguiente paso. Entonces se le ocurrió un nombre: Shawn. Cogió el móvil y lo llamó sin dudarlo.
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