✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 338:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Melanie cogió el recibo archivado de su escritorio. «Puede que no esté contento con cómo ha ido hoy el día, pero es demasiado cauteloso como para darme ventaja alguna en un asunto como este».
«¿Y su madre? Después de todo lo que ha pasado hoy, dudo que se lo vaya a tomar a la ligera».
«Mientras quiera recuperar su reputación, seguirá mis instrucciones al pie de la letra y se comportará como es debido durante los próximos siete días».
Jocelynn parpadeó, confundida. «¿Y cuando pasen esos siete días?»
Melanie guardó el recibo en una carpeta, con una expresión que se endureció visiblemente. «Si decide causar problemas después de eso, descubrirá exactamente cómo me las arreglo con esa boca venenosa que tiene».
Jocelynn levantó el pulgar en señal de aprobación. «Entendido. Hay que golpear siempre donde más duele y nunca olvidarse de guardar las pruebas».
Antes de que Melanie pudiera responder, su teléfono vibró.
Apareció en la pantalla un nuevo mensaje de Vincent.
P𝗗𝖥 𝖾𝘯 𝘯u𝘦𝗌𝘵𝘳𝘰 𝗧е𝘭𝘦𝗀𝘳𝗮𝗺 𝖽𝗲 𝗻𝗼𝘷𝘦𝗅𝘢ѕ4𝖿а𝗇.с𝘰𝗆
«¿Ya has terminado con todo el papeleo? Ven a casa a cenar. Todos hemos aplazado nuestras reuniones en el extranjero solo para poder cenar contigo».
Melanie se quedó mirando el mensaje en silencio. La tensión que la había agobiado todo el día por fin comenzó a disiparse. «De acuerdo», respondió.
Era hora de irse a casa.
Mientras tanto, dentro de la limusina, Paula se arrancó la mitad del velo. Aferrándose al pequeño frasco de medicina, leyó las instrucciones una y otra vez, aterrorizada ante la idea de perderse una sola palabra.
«Mamá, pruébalo ya», la animó Joyce, inclinándose con impaciencia. «A ver si esta medicina es realmente tan maravillosa como ella decía».
Paula desenroscó la tapa y percibió la tenue fragancia que se desprendía del frasco. Su expresión seguía tan agria como siempre. «¡En cuanto mi cara vuelva a la normalidad, me aseguraré de que todos en nuestro círculo social se rían de Melanie hasta echarla de la sala!».
Sentado frente a ellas, Shawn miraba por la ventana, aparentemente ajeno a cada palabra que intercambiaban.
«Señor presidente», informó Allen con cautela desde el asiento del copiloto, «el Congreso ha aceptado oficialmente la solicitud. La revisión debería completarse en un plazo de tres a cinco días laborables».
Shawn tamborileaba con los dedos sobre la rodilla. Permaneció en silencio durante un buen rato.
Tras extenderse el ungüento por el rostro, Paula se dio cuenta por fin de lo inusualmente callado que se había quedado. Frunció el ceño. «Shawn, este divorcio es lo mejor. Melanie nunca fue adecuada para ser tu esposa».
Melanie, sencillamente, no era lo suficientemente presentable.
Joyce intervino de inmediato. «¡Exacto! Tú eres el presidente, Shawn. A innumerables mujeres les encantaría casarse contigo. Melanie nunca fue digna de estar a tu lado. Solo está fingiendo ser fuerte porque quiere que la persigas».
Shawn finalmente se volvió hacia ellas, con la paciencia casi agotada. «Si su objetivo fuera realmente hacerme suplicar, no le habría dicho a Allen que presentara los papeles del divorcio de inmediato».
Joyce se negó a admitir que pudiera estar equivocada. «¡Está actuando! ¡Todo forma parte de su representación!».
Paula espetó entre dientes. «Las mujeres como ella siempre dicen lo contrario de lo que sienten. Cuanto más se hacen las duras, más les importa en realidad. Ya verás. En cuanto se dé cuenta de que no puede vivir sin nuestra familia, volverá arrastrándose por su cuenta».
.
.
.