✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 18:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Durante mucho tiempo, había creído que los sueños que había sacrificado por su matrimonio se habían esfumado para siempre.
«Melly», dijo Vincent con voz suave. «Nunca has estado sola. Ahora nos tienes a nosotros. Tu futuro sigue esperándote. Piensa en esos tres años como si no fueran más que una pesadilla. La pesadilla ha terminado. Es hora de seguir adelante».
Melanie se secó las lágrimas antes de esbozar una leve sonrisa. «De acuerdo», respondió con tranquila determinación. «Empezaré el lunes».
El coche siguió avanzando en la oscuridad.
Melanie echó la cabeza hacia atrás y cerró lentamente los ojos.
Una escena de hacía años afloró en su memoria: ella misma a los dieciséis años, sentada ante una mesa de dibujo, con el lápiz bailando sobre el papel mientras las ideas cobraban vida.
Por aquel entonces, el diseño lo era todo para ella. Soñaba con construir su propio imperio de la moda, con subirse a los escenarios del mundo y compartir allí sus creaciones.
Entonces llegó la tragedia. Su padre adoptivo sufrió un accidente y su madre adoptiva cayó gravemente enferma. En una sola noche, todo lo que conocía se derrumbó a su alrededor.
Fue entonces cuando Shawn entró en su vida.
L𝖺ѕ no𝘃е𝗅𝘢ѕ má𝘴 pоp𝗎𝘭𝗮𝗋е𝘀 𝗲𝘯 n𝗈𝘷e𝗹as𝟰f𝘢n.𝖼𝗼𝗆
En aquel momento, creyó que él era su salvación.
Nunca se dio cuenta de que, en realidad, era otra prisión.
Toda la familia Becker la menospreciaba. La hermana de Shawn se burlaba de ella abiertamente, mientras que su madre nunca ocultó su desprecio por sus orígenes.
Durante tres interminables años, vivió como una sombra dentro de aquella casa.
Le negaron una carrera profesional, la aislaron de sus amistades y controlaron casi todos los aspectos de su vida.
Joyce destruyó los diseños en los que había trabajado tan duro, mientras que Paula tiró a la basura su mesa de dibujo como si no valiera nada.
Se reían de sus ambiciones. «¿Una chica de origen humilde quiere ser diseñadora? Deja de hacer el ridículo y de avergonzarnos».
Aguantó todas las humillaciones porque creía, ingenuamente, que si se mantenía paciente, obediente y complaciente, Shawn acabaría por ver su valía.
Pero se equivocaba.
Esta vez, su vida le pertenecería solo a ella.
Melanie abrió los ojos; en ellos ardía una tranquila certeza que ya nada podía hacer tambalear.
Era fin de semana. Melanie acababa de terminarse de arreglar cuando sonó su teléfono.
Era Garry Becker, el abuelo de Shawn. «Melanie», dijo con calidez, «no te habrás olvidado de la reunión familiar de hoy, ¿verdad? Shawn y tú deberíais venir juntos».
Los Becker celebraban una reunión obligatoria cada mes a la que se esperaba que asistieran sin falta todos los miembros de la familia.
Melanie se quedó en silencio. Ella y Shawn estaban en pleno proceso de divorcio. ¿De verdad no le había dicho nada a su familia?
Al otro lado de la línea, Garry carraspeó ligeramente antes de continuar. «Hace demasiado tiempo que no te veo. Me apetece mucho esa sopa de pollo que solías hacer».
Melanie entreabrió los labios, con la intención de contarle la verdad sobre el divorcio, pero no se atrevió a pronunciar las palabras.
Al fin y al cabo, Garry había organizado personalmente su matrimonio con Shawn.
.
.
.