✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 152:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
No dijo ni una palabra, pero aquel gesto silencioso bastó para transmitir una seguridad inequívoca.
Ella le devolvió el gesto, apretándole suavemente la mano.
Rylee se quedó paralizada, agarrando con fuerza su móvil. Al ver las manos entrelazadas de Melanie y Garry, una amargura indescriptible la invadió.
Joyce se acercó y le susurró: «Rylee, ¿de verdad hay algún problema con el reloj que has traído?».
«Cállate», espetó Rylee, apretando los dientes.
Sorprendida por la hostilidad, Joyce se quedó en silencio de inmediato.
A poca distancia, Paula sostenía una copa de champán sin tocar, con la mirada oscilando entre Melanie y Rylee.
Los invitados del salón de baile no dejaban de murmurar entre ellos.
«Veinte minutos es mucho tiempo cuando todo el mundo está esperando una respuesta».
а𝗰𝘁𝗎𝗮𝘭𝘪𝗓a𝖼іо𝘯es 𝘁𝗈d𝗮ѕ 𝘭a𝘀 ѕ𝖾m𝘢𝘯аѕ 𝖾𝘯 ո𝘰𝘃e𝗹а𝘀4𝗳𝗮n.c𝗈m
«¿De verdad crees que el reloj de la señorita Watson es falso?».
«Imagina gastarte tanto dinero en una falsificación… qué horror».
«Baja la voz, podría oírte».
Shawn permanecía inmóvil, agitando lentamente el vino en su copa.
Observaba a Melanie. Inclinada hacia Garry, ella hablaba con una sonrisa despreocupada, su perfil suavizado por una expresión de calidez y serenidad.
No se parecía en nada a la mujer que en su día lo había mirado con una indiferencia tan escalofriante.
Allen se acercó discretamente a Shawn y le informó en voz baja: «Presidente, he consultado los registros. El famoso reloj de bolsillo “Rueda de la Eternidad” se vendió en Austin’s hace tres meses por noventa y dos millones de dólares. La identidad del comprador es confidencial».
Los dedos de Shawn se quedaron paralizados sobre la copa. «¿Noventa y dos millones de dólares?».
«Exacto».
Shawn bajó la mirada y se quedó fijándose en su copa de vino, donde los reflejos fragmentados de la lámpara de araña bailaban sobre la superficie.
¿De dónde habría sacado Melanie tanto dinero?
Por un instante, se preguntó si Vincent se lo habría comprado a ella.
Esa idea le oprimió algo por dentro, y su pulgar apretó con más fuerza contra el borde de la copa.
De pie a un lado del salón de baile, Rylee repasaba una y otra vez la compra en su mente. El certificado, los registros de la transacción, la caja de presentación ornamentada entregada personalmente por Wilton Natt, de Pinnacle… Cada detalle permanecía vívido en su memoria.
Una sonrisa de confianza volvió a dibujarse en su rostro mientras miraba a Melanie al otro lado de la sala. Ya estaba saboreando cómo la humillaría una vez que saliera a la luz la verdad.
Ni siquiera tendría que ser cruel. Bastaría con un simple comentario comprensivo: «Melanie, quizá la próxima vez deberías comprar objetos de valor a través de una fuente más fiable».
Las palabras que sonaban más amables solían infligir la humillación más profunda.
Rylee cogió una copa de champán de un camarero que pasaba y le dio un sorbo, sintiendo por fin que sus nervios se calmaban.
En ese preciso instante, alguien entró en el salón de baile.
Rylee se volvió hacia la entrada, con la sonrisa aún en los labios.
Entonces, esta se desvaneció.
La persona que entró no era Wilton.
En su lugar, tres jóvenes empleados con uniformes de Pinnacle entraron en la sala. Sus expresiones eran serias y profesionales, y no perdieron el tiempo con formalidades.
Rylee apretó con fuerza su copa y se apresuró a acercarse a ellos, preguntando en un susurro urgente: «¿Dónde está Wilton? Pedí expresamente que viniera en persona. ¿Por qué no está aquí?».
.
.
.