📚 Tu biblioteca del romance 💕
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad💡 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 1940:
🍙🍙 🍙 🍙 🍙
—Georgie, ¿te das cuenta de lo que estás diciendo? —interrumpió Harold con voz severa y atronadora.
Georgie se negó a responder a su padre, manteniendo la mirada fija en Lucas.
Quería ver con sus propios ojos si su hermano realmente se pondría en su contra por su exmujer.
Belinda frunció el ceño con fuerza, con el rostro ensombrecido por la preocupación mientras miraba a Georgie.
Podía sentir claramente que Georgie estaba acorralando a Lucas, obligándolo a elegir entre ellos.
Por un breve instante, todas las miradas se volvieron hacia Lucas.
Sin embargo, la expresión de Lucas permaneció tranquila e inmutable. Él también observaba a Georgie. «¿Me estás amenazando?», preguntó. Su tono era uniforme, firme y totalmente desprovisto de emoción.
Georgie respondió con arrogancia, con voz fría y despectiva: «Puedes verlo así».
Lucas soltó una risa ahogada. «Bueno, entonces… te responderé. Seguiría eligiendo ir en tu contra».
Un silencio atónito se apoderó instantáneamente de la amplia sala de estar.
Todas las miradas se volvieron hacia Lucas con incredulidad; estaban sorprendidos por la franqueza de sus palabras.
Las pupilas de Georgie se dilataron de repente y clavó la mirada en Lucas. Era como si una mano invisible le hubiera agarrado por el cuello, dejándola completamente sin voz.
Lucas soltó una risa burlona y desdeñosa, y dijo con tono firme: «Sra. Sandoval, seguro que a estas alturas ya lo entiende: yo no me doblego ante las amenazas».
Hizo una breve pausa, sin darle a Georgie la oportunidad de hablar, antes de continuar: «¿Tiene algo más que decir? Si no es así, me llevaré a Faye conmigo ahora mismo».
—¡Lucas! —Georgie perdió la compostura y su voz se quebró bajo la tensión. Saltó del sofá, con los ojos muy abiertos por la incredulidad y la voz temblorosa.
Capítulos recientes disponibles en ɴσνєℓα𝓼4ƒα𝓷.ç0𝓂 para seguir disfrutando
Lucas no le prestó ninguna atención. Sin siquiera mirarla, se levantó del sofá.
—¡Lucas! —Georgie se apresuró a acercarse, extendiendo la mano desesperadamente para agarrar la suya—. ¡Me equivoqué, no debería haber dicho esas cosas! Lucas, te lo ruego, ¡por favor, perdona a Faye esta vez! Ella sabe que se equivocó. Te prometo, no, te juro, que algo así no volverá a suceder nunca más.
Por fin, Georgie se rindió, al darse cuenta de que las amenazas no surtían efecto en Lucas. No le quedaba más remedio que suplicar.
Tan pronto como Georgie terminó de hablar, Faye se abalanzó hacia delante, todavía sollozando entre lágrimas. —¡Tío Lucas, sé que lo que hice es imperdonable! ¡Pero lo siento de verdad! Perdí el control en ese momento y por eso hice algo tan malicioso… ¡Te lo ruego, por favor, perdóname esta vez! ¡Juro por mi vida que no volverá a pasar!
Georgie y su hija rodearon a Lucas, desesperadas, suplicantes, con la voz cargada de disculpas mientras le pedían clemencia.
Sin embargo, en toda su humillación, pasaron por alto la verdad más importante: que Belinda era la víctima en este asunto, no Lucas.
En sus mentes, mientras Lucas pudiera ser convencido de dejar pasar el asunto, todo podría ser barrido limpiamente bajo la alfombra. Si Belinda había sido perjudicada o no, no les importaba.
Una risa fría se escapó de los labios de Lucas.
.
.
.