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Capítulo 1833:
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Arrebató los informes y los hojeó, recorriendo las líneas con manos temblorosas. Y entonces, se quedó paralizada.
Ambos informes decían claramente lo mismo: Kylee no era la hija de Elwood.
¿Cómo era posible?
¿Cómo era posible que su hija no tuviera ningún vínculo sanguíneo con Elwood? Ella sabía quién era el padre de su hija. Tenía que ser Elwood.
Pero…
Los resultados de la prueba de paternidad eran inequívocos.
Carola agarró las páginas como si intentara sacarles la verdad.
«No», murmuró, sacudiendo violentamente la cabeza.
«No, esto está mal. ¡Tiene que haber un error!».
Tamara se burló, cruzando los brazos y lanzando una mirada despectiva a Carola.
«¿En serio? Entonces dime: ¿por qué solo un centro dice que Kylee y Elwood son parientes, mientras que los otros dos dicen claramente lo contrario?».
Carola levantó la cabeza bruscamente y clavó los ojos en los de Tamara.
«¿Qué estás insinuando exactamente?».
«¿Qué insinúo? Deberías preguntárselo a tu marido». La voz de Tamara era aguda mientras dirigía su mirada penetrante hacia Baker, que había permanecido sentado en silencio al margen.
«Baker, ¿no tienes nada que decir?».
El rostro de Baker se transformó al instante en una máscara de confusión e inocencia.
«No tengo ni idea de lo que está pasando aquí», dijo. En el fondo, sabía que no tenía más remedio que echarle la culpa a Carola.
No era así como había esperado que salieran las cosas.
No había previsto que Tamara llegaría al extremo de utilizar tres instalaciones de pruebas diferentes para verificar la verdad.
Los labios de Tamara se curvaron en una sonrisa despectiva mientras lanzaba otro documento sobre la mesa con un movimiento deliberado de la muñeca.
Carola lo cogió rápidamente y sus ojos recorrieron las páginas con rapidez.
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La voz de Tamara cortó la tensión como una navaja.
«La investigación reveló que usted, Baker, pagó medio millón de dólares para sobornar a un empleado del Centro de Pruebas Kovacs para que falsificara los resultados de la prueba de paternidad. ¿Y ahora dice que no tiene ni idea?».
Mientras su acusación resonaba en la sala, la expresión de Baker cambió y su compostura se desmoronó.
Los resultados del centro de pruebas acababan de publicarse, pero Tamara ya estaba al tanto de su soborno.
Baker se dio cuenta de que Tamara lo había planeado de antemano: había pedido nuevas pruebas de paternidad para ver si él intentaba manipularlas.
Un escalofrío recorrió la espalda de Baker y gotas de sudor se formaron en su frente.
Para entonces, Carola había terminado de revisar el documento. Levantó la cabeza bruscamente, clavó la mirada en Baker y le dijo con voz gélida:
«¡Baker, explíqueme esto!».
Baker tartamudeó, la situación se le escapaba de las manos y se apresuró a buscar palabras para defenderse.
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