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Capítulo 1673:
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Belinda creía saber quién era esa persona.
La idea parpadeó como una vela en una habitación con corrientes de aire, pero solo era una corazonada, demasiado frágil como para expresarla en voz alta. Compartir esa especulación con Barbara sería una imprudencia.
«Quizás», murmuró Belinda.
Las palabras de Barbara habían tocado una fibra sensible en lo más profundo de su ser. Ella también albergaba la silenciosa convicción de que Elwood había amado intensamente a alguien en el pasado, una llama que había ardido con fuerza antes de apagarse. Y creía que esa persona era Carola.
Sin embargo, por razones envueltas en misterio, su camino se había desviado del de Carola. Uno había seguido adelante, uniendo su vida a otra persona, mientras que el otro permanecía en una neblina de soledad, perdiendo recuerdos preciosos. Quizás la vida podía ser inesperadamente cruel para algunos.
Mientras su conversación divagaba, Barbara se inclinó hacia delante, con los ojos brillantes de picardía.
—Belinda, suéltalo. ¿Qué ves en Lucas? —Frunció los labios y arrugó el ceño, confundida—. Es guapo, claro, y tiene dinero, pero… eso es todo, ¿no?
Belinda soltó una carcajada, ligera y espontánea. «Bárbara, ¿solo esas dos cosas? Son suficientes para que la mitad de las mujeres de la ciudad se peleen por él».
Barbara ladeó la cabeza. «Esas son otras mujeres, no tú. Tú eres diferente». Su voz se suavizó, pero su mirada se agudizó. «Lucas siempre tiene ese ceño fruncido, como si estuviera por encima de todos. ¿Alguna vez has pensado en… no sé, buscar a alguien nuevo?».
Apoyó la barbilla en la mano y miró a Belinda. «¡Es que creo que Lucas no es lo suficientemente bueno para ti!».
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Una sensación de calidez se extendió por el pecho de Belinda, teñida de un toque de resignación.
Dijo: «Sabes, eres la primera en decir que Lucas no es lo suficientemente bueno para mí. Todos los demás actúan como si me hubiera tocado la lotería solo por estar a su lado».
Barbara resopló, haciendo un gesto de desprecio con la mano. «Eso es lo que piensan ellos. Para mí, tú eres una estrella: guapa, inteligente y amable. ¿Quiénquiera que acabe contigo? Será un afortunado».
El corazón de Belinda se llenó de emoción al oír esas palabras y su sonrisa se suavizó.
La admiración de Barbara brillaba en sus ojos grandes y sinceros, y por un momento, Belinda se sintió verdaderamente feliz.
Aun así, dijo: «Gracias, Barbara, por tener tan buena opinión de mí. ¿Pero encontrar a alguien nuevo? Eso nunca se me ha pasado por la cabeza. Lucas es… lo es todo para mí. Irrumpió en mi vida como un cometa y desde entonces he estado persiguiendo esa luz. Lo amo, de verdad. Es el hombre de mi vida. Y me trata bien. Somos felices, muy felices».
Mientras hablaba, el rostro de Belinda se iluminó de alegría. Sus palabras transmitían la verdad, cada sílaba era un testimonio del vínculo que ella apreciaba.
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