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Capítulo 1659:
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Ella se inclinó hacia él, acercándose con un sentido de confianza. «No te conté mis sospechas antes porque no quería preocuparte, no porque no confiara en ti».
Entonces, su voz se volvió más firme. «A partir de ahora, te prometo que, pase lo que pase y sea quien sea el implicado, seré sincera contigo. Así que, por favor, no te enfades, ¿de acuerdo?».
«De acuerdo». Lucas frunció el ceño, pero poco a poco se fue relajando.
Entonces, una idea le vino a la mente. Inclinó ligeramente la cabeza y preguntó: «Entonces, cuando aceptaste que Faye se mudara a nuestra casa, la estabas poniendo a prueba, ¿verdad?».
Belinda asintió con la cabeza. «Sí».
Lucas soltó una risa resignada. —No me extraña. Ya entonces sabía que había algo raro en ti.
Ahora que la farsa se había disuelto, Belinda no veía razón para ocultar nada. Dijo: «Y ya has visto cómo ha ido todo. Desde que se mudó, Faye ha estado llamando a nuestra puerta todas las noches. Se podría decir que tiene razones válidas; siempre viene con una. Pero, de nuevo, ¿por qué siempre es a altas horas de la noche cuando necesita algo de nosotros?».
Lucas no dijo nada. La verdad era que él también sentía que la presencia de Faye había alterado gravemente su vida normal. ¿Era ese su plan desde el principio? ¿Crear una brecha entre Belinda y él?
La idea se le quedó grabada en la mente como una nube tormentosa. Frunció el ceño de nuevo y apretó ligeramente la mandíbula mientras le invadían emociones contradictorias.
Belinda lo miró y suavizó el tono de voz. «Por supuesto, esto es solo mi opinión. Quizá me equivoque. Quizá Faye no tenga malas intenciones».
Lucas no respondió, pero las palabras de ella ya se habían asentado profundamente en su mente, echando raíces.
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Después de un rato, exhaló en silencio. «Es hora de dormir».
Belinda asintió con la cabeza. «De acuerdo».
Al día siguiente, en la oficina del director ejecutivo de Triumph Consortium, alrededor del mediodía, Faye fue a la oficina de Lucas.
«Tío Lucas», dijo Faye al entrar, con voz burlona. «¿Qué te pasa hoy? Me has llamado para comer. ¿No deberías estar comiendo con Belinda? ¿Qué ha pasado con vuestro sagrado tiempo en pareja?». Le sonrió con un brillo juguetón en los ojos.
Hubo un tiempo en el que Lucas se habría reído de sus palabras y las habría ignorado. No le habría parecido más que una de las peculiaridades habituales de Faye. Pero hoy, las palabras le impactaron de otra manera. Sonaban extrañas. Había un toque de amargura y sarcasmo en su tono.
Los ojos de Lucas parpadearon. Fingió suspirar con resignación. —Faye, he estado pensando durante los últimos días. Quizás realmente haya cambiado la forma en que te trato.
Faye parpadeó, tomada por sorpresa. Rápidamente dijo: «¡No es solo un cambio, es una transformación total! Tío Lucas, antes me tratabas como a una princesa. ¿Pero ahora? Bueno…».
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