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Capítulo 1608:
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Ella y sus amigas habían asumido tontamente que Faye sentía algo romántico por Lucas. Sin embargo, ahora que conocía todos los hechos, parecía que esa suposición no era acertada.
Las inquietantes acciones de Faye podrían haber estado motivadas por pura posesividad, más que por atracción romántica.
Lucas la había tratado excepcionalmente bien en el pasado, pero desde que Belinda entró en su vida, la actitud de Lucas hacia ella cambió. Ese cambio dramático podría explicar por qué Faye no podía aceptar esta nueva realidad.
—Belinda, ¿en qué estás pensando ahora mismo? —La voz baja y claramente ronca de Lucas resonó de repente en el oído de Belinda.
Belinda parpadeó y miró a Lucas, comprendiendo lo que estaba pasando. Negó con la cabeza y esbozó una suave sonrisa. —Nada. Es solo que no esperaba que Georgie y su marido tuvieran que pasar por tanto solo para tener un bebé.
—Sí, es verdad —asintió Lucas, pero no apartó la mirada de ella. Sentía que Belinda le ocultaba algo.
Ella decidió no decírselo ahora, y él respetó su decisión y se abstuvo de preguntar. Esperaría al día en que ella confiara lo suficiente en él como para compartirlo.
Sus ojos se posaron en la frente de ella. —¿Cómo está la herida de la frente? —preguntó, señalando el vendaje justo encima de la ceja.
Belinda respondió: —Ya está bien, de verdad. Ya no me duele nada. La herida aún no se ha curado del todo, por eso sigo llevando el vendaje.
—Me alegro —suspiró Lucas, aliviado. Aun así, cada vez que miraba ese pequeño trozo de gasa, sentía pena por Belinda.
—Oh, vamos, estoy como nueva —dijo Belinda, sonriendo. Adoptó una pose heroica, flexionando el brazo con un esfuerzo exagerado—. Podría luchar contra un oso pardo y ganar. Mira qué músculos.
—¿Luchar contra un oso, eh? —Lucas arqueó una ceja y bajó la voz—. Entonces supongo que también estarías dispuesta a… otros retos.
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El significado de sus palabras era inequívoco, y Belinda lo captó al instante. Se incorporó y le rodeó el cuello con un brazo, con voz aterciopelada. —¿Y qué tienes en mente exactamente?
Lucas le rodeó la cintura con el brazo y le rozó la piel desnuda con los dedos, deliberadamente despacio. Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios. —Algo que disfrutaremos los dos —murmuró.
Antes de que ella pudiera responder, sus labios encontraron los de ella.
Se derritió en el beso, cerrando los ojos mientras apretaba los brazos alrededor de su cuello.
Sus cuerpos se movían al unísono, la tensión aumentaba, el calor se intensificaba, hasta que ambos se vieron envueltos en un torbellino de lujuria.
Sin embargo, en ese momento, alguien llamó a la puerta.
El sonido fue abrupto y desagradable. Tanto Belinda como Lucas se quedaron paralizados, con el rostro adusto.
Lucas cerró los ojos y apretó la mandíbula mientras decía: «No le hagas caso».
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