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Capítulo 1453:
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Más sorprendente aún, Belinda no parecía en absoluto desconcertada por ello. Al contrario, parecía perfectamente a gusto.
Una vez que Belinda apiló cuidadosamente el último expediente, Lucas le tomó la mano y, sin decir nada más, la llevó fuera. Entraron en el ascensor y bajaron al aparcamiento.
En cuanto salieron del ascensor, Lucas exhaló ligeramente y dijo: «Mi padre casi le menciona tu nombre a Nalani. Menos mal que le detuve a tiempo».
Belinda se rió entre dientes. «Debió de pensar que estabas actuando de forma extraña».
—Estoy bastante seguro de que sí —respondió Lucas con una sonrisa.
Después de un corto trayecto en coche, llegaron a un restaurante tranquilo y elegante. Entraron en un comedor privado, donde Harold y Norma ya los estaban esperando.
Cuando el camarero salió después de tomarles la comanda, Harold se volvió finalmente hacia Lucas.
—Lucas —dijo, bajando la voz—, ¿por qué me impediste mencionar el nombre de Belinda en la habitación del hospital de Barbara?
Antes de que Lucas pudiera responder, Belinda dijo: —Fue petición mía. Nalani está decidiendo entre mí y el jefe del departamento quién será el médico que atienda a Barbara.
Me preocupa que, si se entera de mi relación contigo, se sienta presionada a elegirme, no por mis habilidades, sino por ti. Quiero que tome la decisión libremente.
Harold asintió lentamente, con los ojos reflejando comprensión. —Ya veo. Es muy considerado por tu parte.
Tras una breve pausa, añadió con sinceridad: —Pero si no te elige, será Barbara quien salga perdiendo.
Belinda no pudo evitar sonreír ante eso. —¿De verdad crees tanto en mí?
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—¡Por supuesto! Eres la mejor —respondió Harold con convicción.
La sonrisa de Belinda se amplió; le conmovió la fe inquebrantable que él tenía en ella.
Entonces, el tono de Harold cambió y se volvió más serio. —Pero dime sinceramente, Belinda. ¿Estás segura de que puedes tratar a Barbara?».
«Lo estoy», respondió Belinda sin dudar, con la mirada firme y segura.
«Bien», respondió Harold con un gesto de asentimiento y una sonrisa de alivio. «Es todo lo que necesitaba oír».«
El resto de la comida transcurrió con una conversación alegre y risas.
Cuando terminó, Lucas llevó a Belinda de vuelta al Hospital General de Grand Plains.
Cuando el coche se detuvo, Belinda se desabrochó el cinturón de seguridad y alcanzó la puerta.
En ese momento, Lucas preguntó con una sonrisa: «¿Qué tal? ¿Cómo lo he hecho hoy?».
Belinda respondió: «No está mal».
«¿Y mi recompensa?», preguntó Lucas, inclinando la cara hacia ella, claramente deseando un beso.
Belinda se rió entre dientes, se inclinó y le dio un rápido beso en la mejilla. Satisfecho, Lucas observó cómo Belinda salía del coche y entraba en el hospital.
Justo cuando Belinda llegaba a las puertas del ascensor, un hombre de mediana edad se acercó y se detuvo a su lado, también esperando a que llegara el ascensor.
Belinda le echó un vistazo y sus ojos brillaron con un atisbo de sorpresa.
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