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Capítulo 1354:
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Belinda bajó la mirada, ocultando con sus pestañas las emociones que la embargaban. Una leve sonrisa irónica se dibujó en sus labios. —¿Tenía sus razones? —murmuró, con voz casi inaudible.
Respiró lenta y profundamente, y luego asintió con la cabeza. —Está bien. Tengo que hablar con ella en persona sobre esto.
—De acuerdo —dijo Kenia, con la voz quebrada por la emoción.
Belinda dijo: —Abuela, deberías descansar un poco. Esperemos a que Holley llegue mañana.
—De acuerdo. —El rostro de Kenia seguía pálido.
Belinda se inclinó hacia ella y le dijo con voz suave pero firme: —Abuela, pase lo que pase, recuerda que siempre serás mi familia. Nunca te daré la espalda.
«Estaré a tu lado y cuidaré de ti el resto de tu vida. Nada cambiará eso jamás».
«Lo sé, cariño. Lo sé…». Las lágrimas de Kenia fluyeron libremente, resbalando por sus mejillas.
Belinda la abrazó durante un largo rato, ofreciéndole un consuelo silencioso antes de marcharse finalmente.
Cuando regresó al dormitorio principal, su rostro estaba inexpresivo, lo que no hizo sino aumentar la preocupación de Lucas por ella.
Cuanto más tranquila parecía Belinda, más preocupado se sentía Lucas.
Hubiera preferido verla llorar o maldecir a Holley.
Se levantó y guió suavemente a Belinda hacia el sofá, tomándole la mano. —¿Qué ha dicho tu abuela? —preguntó en voz baja.
—Ha dicho que mañana hablaremos con Holley y la dejaremos explicarse —respondió Belinda, con tono sereno.
Lucas asintió levemente. —Está bien… Escucharemos lo que tiene que decir al respecto.
En ese momento, Belinda retiró la mano de la de él. —Lucas, estoy cansada. Creo que voy a darme una ducha.
Lucas dudó, como si quisiera decir algo más, pero se tragó las palabras y esbozó una sonrisa forzada. —De acuerdo.
Belinda le devolvió una leve sonrisa antes de dirigirse hacia el armario.
Lucas la observó marcharse, con el ceño fruncido y el rostro ensombrecido. Le dolía el corazón por ella.
Esa noche, mientras yacían juntos en la cama, Lucas rodeó a Belinda con sus brazos con fuerza.
Belinda se giró en su abrazo y le rodeó el cuello con los brazos. Se inclinó hacia delante y rozó sus labios con los de él en un beso lento y tierno.
—Lucas —susurró ella—, te quiero…
Los ojos de Lucas se intensificaron y se le cortó la respiración.
—Belinda, ¿estás segura…?
Antes de que Lucas pudiera terminar de hablar, Belinda lo silenció con otro beso.
Luego, le susurró: —¿Quieres hacerme el amor ahora?
Al ver a Belinda así, Lucas no pudo contenerse más.
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