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Capítulo 1315:
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En aquel momento, la exnovia de Lamont había decidido quedarse con el niño por el afecto que aún sentía por él. Sin embargo, con una nueva relación en ciernes y el matrimonio a la vista, más tarde decidió que era hora de entregarle el niño a Lamont.
Sin dudarlo, Lamont solicitó una prueba de ADN y el resultado lo dejó atónito. El niño era sin lugar a dudas sangre de su sangre.
En ese instante, Lamont sintió que un rayo de esperanza atravesaba la oscuridad. Fue esta revelación la que le inspiró la drástica decisión de fingir su propia muerte, en un intento por escapar de las garras de la despiadada organización criminal y asegurarse una vida tranquila para él y su hijo. Para Lamont, Niko no era solo su hijo, era su futuro, la razón por la que seguía adelante.
Lo daría todo por su hijo.
Holley permaneció en silencio tras escuchar las palabras de Lamont, mordiéndose nerviosamente el labio mientras reflexionaba sobre el asunto.
Podía verlo en los ojos de Lamont: no estaba mintiendo.
También conocía su estado de salud y comprendía lo precioso que era Niko para él.
Lamont exhaló lentamente y continuó:
«Holley, si consigues sacar a mi hijo sano y salvo esta vez, te doy mi palabra: destruiré esa grabación inmediatamente y desapareceré de Owathe con mi hijo. Nunca volverás a verme, ni volveré a utilizar ese secreto para amenazarte».
Su voz era tranquila, pero la sinceridad en ella era inconfundible. La mirada de Holley se agudizó y una chispa de esperanza se encendió en sus ojos.
—¿De verdad? —preguntó ella.
—¡Lo juro por todo lo que amo! —respondió Lamont con sinceridad.
Aún escéptica, Holley se enderezó y preguntó:
—¿Por qué debería creerte? Ya has traicionado mi confianza antes.
Levantando tres dedos, Lamont declaró solemnemente:
—Lo juro por la vida de mi hijo. Si te miento, que sufra un destino trágico y que el nombre de mi familia sea borrado de la existencia.
El juramento la conmovió profundamente; no era algo que se dijera a la ligera.
Jurar no solo por la vida de su hijo, sino por la continuidad de su linaje… Lamont debía de hablar en serio. Con este pensamiento, Holley se sintió tranquila.
Asintió con la cabeza.
—Está bien. Pero no olvides lo que has dicho.
—No lo haré —le aseguró Lamont con tono firme y decidido.
Holley dijo
«Espera mis noticias. Haré todo lo posible para sacar a tu hijo de allí».
Dicho esto, se dio la vuelta y se marchó sin mirar atrás.
Mientras tanto, en la oficina del director general del Consorcio Triumph,
Belinda pasaba la mañana allí con Lucas.
Mientras él se ocupaba de los asuntos de la empresa, ella revisaba en silencio revistas médicas y notas de pacientes en su teléfono.
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