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Capítulo 1263:
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Una vez que Lucas terminó la sopa, subieron las escaleras hasta su dormitorio. Recién duchado y acomodado bajo las sábanas, Lucas se sintió hipnotizado por el aroma débil y embriagador que emanaba de Belinda. Dándose la vuelta, la presionó suavemente contra él.
Belinda lo miró, entreabriendo los labios. —Tú…
—Belinda, te deseo —dijo Lucas con voz baja y seductora.
Belinda no dijo nada, sino que deslizó los brazos alrededor del cuello de Lucas, lo atrajo hacia sí y lo besó apasionadamente.
Ella le acarició la boca con besos suaves y prolongados.
Su gesto tomó a Lucas por sorpresa y una tensión fugaz lo recorrió.
Pero en cuestión de segundos, él tomó el control y profundizó el beso con fervor. Mientras se quitaban la ropa y el aire se llenaba de afecto, Belinda de repente presionó una mano sobre el hombro de Lucas para detenerlo.
—¿Qué pasa? —preguntó Lucas, bajando la voz hasta alcanzar un timbre aún más rico y magnético.
—Quiero llevar el control —declaró ella.
Desde la última vez que había tomado la iniciativa, se había vuelto adicta a la emoción de marcar el ritmo.
Al oír sus palabras, Lucas arqueó ligeramente las cejas.
—De acuerdo, puedes hacerlo —aceptó. Rodeándole la cintura, la volteó, dejando que ella quedara encima de él.
Ahora al mando, Belinda se movía deliberadamente, saboreando cada segundo a su propio ritmo.
Pero ese ritmo era una auténtica tortura para Lucas.
El alcohol le había quitado su habitual paciencia, y el ritmo lento y provocador de ella lo dejaba inquieto, con un fuego que le picaba bajo la piel.
—Belinda, más rápido —dijo con voz ronca, agarrándola por las caderas e instintivamente empujando hacia arriba.
—Me gusta lento —respondió Belinda, con una sonrisa traviesa y satisfecha en los labios.
Lucas se sintió resignado.
Era un tormento dulce y enloquecedor.
Incapaz de contenerse, empujó con fuerza sus caderas.
El movimiento brusco provocó un suave jadeo en Belinda.
Ella le dio un golpecito en el pecho con fingida irritación. —¡Quédate quieto! Aquí mando yo.
Las venas de las sienes de Lucas palpitaban mientras luchaba por contenerse.
Apoyándose en ella, le acunó la nuca y la atrajo hacia sí para darle un beso apasionado.
Cuando el beso finalmente terminó, la voz de Lucas temblaba de deseo. —No me provoques así, cariño.
Al observar la expresión tensa del rostro de Lucas, Belinda se dio cuenta de que en ese momento se sentía realmente incómodo.
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