✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
✨ Descubre más novelas completas aquí
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1255:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Kane no se inmutó. Su tono estaba teñido de confianza cuando dijo con una sonrisa astuta: «Por supuesto que no lo he olvidado. Pero todavía te tengo a ti, ¿no?».
La expresión de Harold cambió al instante. Sus pupilas se estrecharon y una mirada de incredulidad cruzó su rostro.
Kane continuó: «Papá, sé que no quieres que Lucas y yo volvamos a la guerra. Por eso necesito que me ayudes. Debes borrar todo rastro de mi conexión con Verena. Lucas no puede, bajo ninguna circunstancia, enterarse de esto». La sonrisa burlona en su rostro se amplió.
«¡Eres desvergonzado!», exclamó Harold, apretando los puños a los lados, con el pecho subiendo y bajando con furia.
Kane dijo con calma: «No hay por qué preocuparse. En cuanto descubrí que Verena y Carmelita habían conspirado para drogar a Belinda, corté toda relación con Verena. Ya no me sirve para nada. A partir de ahora, no volveré a tener contacto con ella».
La expresión de Harold se suavizó ligeramente al oír eso.
Tras varios segundos de silencio, respondió en voz baja: —Si has cortado toda relación con ella, que sea definitivo. No mantengas ningún contacto. No dejes que vuelva a ponerse en contacto contigo. Lucas ya sospecha, cree que Verena ha tenido ayuda. Sin duda habrá puesto a alguien para vigilarla. En cuanto se ponga en contacto contigo, lo sabrá.
Kane se alegró al oír eso.
Sabía muy bien que Harold era la última persona que quería que Lucas descubriera la verdad.
Eso significaba que Harold haría lo que fuera necesario para limpiar el desastre por él. Y mientras Harold interviniera, no tendría que preocuparse más por Lucas.
—Tranquilo. Ya he cortado todos los lazos con ella. Verena no podrá ponerse en contacto conmigo, aunque lo intente —dijo Kane con confianza.
Desde que decidió deshacerse de Verena como peón, había borrado cualquier rastro de conexión entre ellos.
Harold no respondió. Simplemente colgó.
Se quedó inmóvil, con una sombra sombría proyectándose sobre su rostro. Una oleada de culpa le agitaba el pecho.
Sentía que le había hecho daño a Lucas.
Pero, ¿cómo podía elegir entre sus hijos? Ambos eran sangre de su sangre. No podía soportar verlos pelearse de nuevo.
No quería que se repitiera la tragedia de años atrás.
En casa de Belinda
Después de escuchar lo que Lucas acababa de decir, Belinda preguntó: «¿Vas a ir a Soling?».
«Sí», respondió Lucas con un gesto afirmativo, sin apartar la mirada de Belinda. «Tengo un viaje de negocios, necesito cerrar un acuerdo. ¿Quieres venir conmigo?».
Belinda lo pensó un segundo antes de asentir con la cabeza. «Claro, te acompañaré. Mañana pasaré por el hospital y pediré unos días libres».
.
.
.