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Capítulo 1246:
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—Me pregunto quién está realmente detrás de ella —dijo Lucas, aunque su voz tenía un tono más frío que de simple curiosidad.
—Yo también —admitió Belinda, con el interés despertado.
Tras una breve pausa, Lucas cambió de tema—. Bueno, dejemos esto por ahora. ¿Por qué no te das una ducha y descansas un poco?
—De acuerdo —respondió Belinda. Se levantó de la silla, entró en el vestidor para coger su pijama y se dirigió al baño.
Quizás porque la situación con Verena por fin se había resuelto, Belinda durmió muy bien esa noche.
No se movió ni una vez, sin sueños ni interrupciones, hasta que la alarma la despertó a la mañana siguiente.
Sintiéndose inusualmente enérgica, se preparó, desayunó y se dirigió al hospital con la mente despejada.
Mientras tanto, Lucas apenas se había instalado en su oficina cuando sonó el teléfono de su secretaria. Ryan estaba abajo, insistiendo en verlo. —Que suba —dijo Lucas después de pensarlo un momento.
—Entendido —respondió ella.
En cuestión de minutos, unos golpes secos sacudieron la puerta del despacho de Lucas.
—Adelante —dijo Lucas con voz grave.
La puerta se abrió de golpe y Ryan entró con el rostro desencajado por la furia. —¡Lucas! ¿Dónde está Verena? ¿Qué le has hecho? —Las palabras salieron a borbotones, cada una de ellas cargada de acusación.
Lucas levantó los ojos lentamente y miró a Ryan con indiferencia. En lugar de responder directamente, dijo: —¿Me estás enfrentando?
La expresión de Ryan vaciló y un destello de inquietud cruzó su rostro. Se dio cuenta de que quizá había sido demasiado duro.
Aun así, la preocupación lo carcomía.
Respiró hondo para calmarse y dijo: —Lucas, solo necesito saber dónde has enviado a Verena. No he podido localizarla desde ayer por la tarde. ¿Qué está pasando?
Esta vez, Ryan se mostró más tranquilo.
—No hace falta que sigas buscando a Verena. No va a volver —afirmó Lucas con rotundidad.
Su tono era tranquilo, sin emoción.
Sin embargo, esas palabras hicieron que la expresión de Ryan cambiara en un instante.
La incredulidad se apoderó de él y su voz tembló. —¿Qué quieres decir?
Lucas le lanzó una mirada de reojo. —Significa que ninguno de vosotros volverá a ver a Verena jamás.
El miedo se reflejó en los ojos de Ryan. —¡Lucas! ¿Qué le has hecho a Verena? —preguntó.
Ryan se había dado cuenta, cuando Verena le confesó que había incriminado a Belinda con alucinógenos, de que ella tendría que afrontar las consecuencias y que Lucas no la perdonaría.
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