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Capítulo 1237:
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Gordon no perdió ni un segundo. —Nuestras fuentes han descubierto que entre los clientes del restaurante Goldmeadow esa noche había una mujer llamada Consuela Faulkner. A través de las imágenes de las cámaras de seguridad, hemos confirmado que ella presenció todo el incidente. —Sus palabras podían parecer ambiguas, pero tanto Lucas como Belinda entendieron al instante lo que quería decir.
El restaurante Goldmeadow: allí era donde Belinda y Bethany habían cenado esa noche, la misma noche en que Belinda había intervenido para rescatar a Devin de la trampa drogada de Carmelita.
Consuela había visto todo el enfrentamiento. Y Consuela era amiga íntima de Verena.
La expresión de Lucas se ensombreció. «Continúa».
Gordon continuó: —Interrogamos a Consuela y admitió que, al presenciar la escena, se lo contó todo a Verena inmediatamente.
Tenía mucho sentido. Dada la rivalidad entre Verena y Belinda, era lógico que la confidente de Verena le contara todo después de ver a Belinda envuelta en un conflicto.
Belinda esbozó una sonrisa de complicidad. —Parece que nuestras sospechas eran acertadas.
La persona que estaba detrás se había acercado a Carmelita después del incidente, por lo que era evidente que debía estar al tanto de lo que había sucedido en el restaurante ese día. Dadas las circunstancias, esa información debía haber sido transmitida por alguien involucrado.
Belinda y Bethany no habían divulgado nada a nadie. Belinda también estaba convencida de que Devin tampoco habría dicho ni una palabra al respecto. Al fin y al cabo, admitir que su propia hermana había conspirado con una persona ajena para drogarlo sería una humillación.
En cuanto a Carmelita e Iliana… ¿Tendrían realmente la audacia de contarle a alguien un acto tan vergonzoso?
Una vez descartadas estas posibilidades, solo quedaba una conclusión lógica: alguien más presente en el restaurante había sido testigo del incidente. Y, como era de esperar, su investigación lo confirmó.
Dado que Verena tenía conocimiento del incidente, junto con el derrame calculado de la bebida de Belinda en el banquete, las sospechas que rodeaban a Verena se confirmaron.
—Entendido. Puede retirarse —ordenó Lucas, despidiendo a Gordon con un gesto de la mano.
—Sí, señor Clark —respondió Gordon antes de darse media vuelta y marcharse.
Belinda se volvió hacia Lucas, con la mirada fija y en silencio. En ese momento, ambos comprendieron perfectamente la realidad: Verena era la persona que estaba detrás de Minna.
Ahora, la pregunta que quedaba por responder era cómo pensaba Lucas lidiar con ella.
Belinda se abstuvo de ofrecer ninguna sugerencia al respecto; estaba más interesada en observar cómo Lucas lo manejaría. Lucas se encontró con la mirada de Belinda, con expresión impenetrable, pero con una rara dulzura en la voz. —Belinda, te lo prometo: arreglaré las cosas por ti.
Belinda respondió con un leve asentimiento. —De acuerdo.
Dado que Lucas había dicho eso, no sintió necesidad de añadir nada más al respecto.
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