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Capítulo 1170:
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En ese momento, Kenia pareció pensar en algo y una sonrisa burlona apareció en su rostro. «Solía creer que el amor de un padre era lo más puro y desinteresado del mundo. Tú has demostrado lo equivocada que estaba, lo tonta que era al pensar eso».
«¡Mamá!», gritó Holley con voz quebrada, mientras la vergüenza la inundaba como una marea.
Kenia no se ablandó. «A partir de ahora, no te preocupes por mí. Cuando salga de aquí, me iré a vivir con Belinda. No volveré a tu casa».
El pánico se apoderó de Holley al instante. —¡Mamá! ¿Qué estás diciendo? ¡Tu casa es mi casa! ¡Tú eres mi madre, soy yo quien debe cuidar de ti!
Al fin y al cabo, Belinda no era su hija biológica, ¡pero Kenia era su madre! ¿Cómo podía abandonar a su propia madre?
La expresión de Kenia seguía fría e impasible. —No hace falta. ¿Y si alguien vuelve a encontrar algo con lo que chantajearte y te convence de que me traiciones? Soy demasiado mayor para sobrevivir a un golpe así. —Sus palabras la hirieron profundamente.
Holley se quedó allí, incapaz de esgrimir ningún argumento en su defensa. Era como si le hubieran oprimido el pecho, ahogándola, mientras el corazón le latía con fuerza por el dolor.
—Mamá… —Las lágrimas brotaron de los ojos de Holley.
—Ahora estoy cansada —dijo Kenia secamente, sin querer escuchar más súplicas ni siquiera mirar a Holley. Se dio la vuelta y cerró los ojos.
Al ver a Kenia así, Holley se mordió el labio con fuerza, con el corazón destrozado. En ese momento, un feroz resentimiento hacia Belinda se encendió en su interior.
¡Todo era culpa de Belinda!
Si Belinda no le hubiera contado a Kenia lo sucedido, las cosas no habrían llegado a este punto. La ira y la desesperación se agitaron dentro de Holley, pero no podía hacer nada al respecto.
Quería jurarle a Kenia que nunca la traicionaría, pero el precedente con Belinda se cernía sobre ella.
No podía revelarle a Kenia que Belinda no era su verdadera hija.
Así que solo podía reprimir su frustración.
Al mediodía, cuando Belinda fue a ver a Kenia, esta no perdió tiempo en decirle que quería que le dieran el alta.
—¡Ni hablar, abuela! Aún no te has recuperado del todo, ¿cómo puedes pensar en irte? —Belinda se negó sin pensarlo dos veces.
Kenia, sin inmutarse, respondió con calma: «Belinda, sabes que mi cabeza ya está bien. Solo me quedan por curar el tobillo izquierdo y el omóplato, y son huesos, no se curan de la noche a la mañana. Un par de días más aquí no los arreglarán por arte de magia. Me recuperaré igual de bien en casa».
Belinda apretó los labios con fuerza. Sabía que Kenia no se equivocaba.
La hemorragia intracraneal que había sufrido Kenia se había resuelto con una pequeña intervención quirúrgica y, tras varias semanas en el hospital, su cerebro se había recuperado. Según la práctica habitual en neurocirugía, Kenia habría sido dada de alta hacía tiempo o trasladada a otro departamento. Aun así, Belinda dudaba.
«Pero…».
Kenia la interrumpió con firmeza: «¡No hay más objeciones! Llevo demasiado tiempo recluida en este hospital y llevo semanas deseando marcharme. Belinda, escúchame. ¡Me voy a casa! Busca a alguien que me cuide y todo irá bien».
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Nota de Tac-K: Linda mañana queridas personitas, Dios les ama y Tac-K les quiere mucho.ヾ( ˃ᴗ˂ )◞ • *✰
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