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Capítulo 276:
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Posó en él sus ojos brillantes y llenos de curiosidad, se aproximó a él con cautela y extendió la mano para tocar su barba cuando él no estaba prestando atención.
Todos nos quedamos inmóviles y en silencio mientras se ponía rígido.
Podía darme cuenta de que todos estaban preocupados.
Esperaba que las acciones infantiles de Claire no lo ofendieran.
Al ver que no sonreía, se puso nerviosa.
Entonces dijo en tono cauteloso:
«¡El abuelo tiene una hermosa barba, pero yo nunca tengo barba!»
Su mirada inocente traslucía admiración mientras se tocaba con tristeza la barbilla lampiña.
De repente, Alexander abandonó su actitud hierática y despegó los labios, sonriendo divertido.
Bajó la guardia y su cuerpo se relajó mientras tomaba a mi pequeña en sus brazos, sonriéndole delicadamente.
«Solo eres una niña, así que no necesitas una barba», dijo con una risa profunda.
Pero Claire todavía se veía muy triste por no tener el impresionante vello facial de Alexander.
Este se dio cuenta de ello, así que tomó la mano de Claire entre las suyas y la levantó hasta su barba.
«Pero puedes tocar la mía todo lo que quieras», añadió a modo de consuelo.
Fue un placer ver la alegría que se pintó en su rostro en ese momento, y todos nos echamos a reír mientras seguía tocando la barba de Alexander.
Al ver que a Alexander le parecía adorable, todos nos tranquilizamos.
Después de ver aquella tierna escena, no pude evitar mirar a Marco.
Si bien antes parecía hallarse a gusto y feliz junto a todos los demás, noté un cambio sutil en su expresión.
Tenía una mirada aturdida y parecía estar ensimismado.
Supe entonces que estaba estableciendo comunicación telepática.
Lo que fuera que le hubieran dicho alteró visiblemente su semblante.
Quise acercarme y preguntarle por qué estaba tan molesto, pero de repente asumió una actitud indiferente, ocultando todos y cada uno de sus sentimientos una vez más.
No tuve la oportunidad de hablar con él, pues de repente le hizo una señal a uno de los sirvientes y tomó una llave que este le entregó.
«Necesito que recuperes mi juego de sellos de cera de mi habitación del palacio para que pueda sellar cartas cuando me ausente del palacio y trabaje en la casa», indicó con severidad.
El sirviente inclinó la cabeza en señal de que había comprendido, pero justo antes de que tomara la llave, Lily se la arrebató a Marco con una amplia sonrisa.
«¡Yo puedo hacerlo!», exclamó con gran entusiasmo.
«Voy a ir allí de todos modos, así que lo tomaré y te lo traeré».
Arqueé una ceja con curiosidad, sintiéndome ligeramente incómoda, pero no iba a oponerme a que lo hiciera.
Por alguna razón, Marco accedió a ello.
Le entregó la llave con indiferencia y ella se alejó rápidamente hacia su habitación, extrañamente emocionada.
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