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Capítulo 269:
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Durante los últimos cinco años, muchas cosas habían cambiado en las operaciones de la empresa.
Lily me mostró mi estación de trabajo y me explicó cómo se hacían ahora las cosas.
En cierto momento, estuvimos frente a Kathy, una de las empleadas con las que solía trabajar, quien me saludó con una sonrisa amable.
Advertí entonces que estaba confusa.
«¿Ambas están usando el mismo perfume?», preguntó.
Perpleja, arrugué el rostro.
No sabía qué responder.
Kathy olfateó el aire a mi alrededor y, finalmente, llegó a una conclusión.
«No, espera un momento, no se trata de un perfume; es tu aroma.
Ese es el aroma característico de Lily.
¿Por qué tu cuerpo despide ese aroma?», comentó intrigada.
Sus palabras me sorprendieron mucho, así que no acerté a reaccionar.
Ignoraba la razón.
Vi que Lily, que estaba junto a mí, se ponía tensa.
Se apresuró a negar aquella afirmación.
«No es así», dijo.
Kathy y yo la miramos, sorprendidas por su brusca reacción.
Sin embargo, pronto recobró la compostura.
“Tanya no tiene una loba, por lo que no tiene un aroma corporal.
Por ende, sería imposible que despidiera alguna fragancia», argumentó con calma.
Kathy me olfateó de nuevo y frunció el ceño, confusa.
«Tienes razón», concordó.
«El aroma ha desaparecido.
Al parecer, solo estaba imaginando cosas».
Advertí que Kathy se sentía ligeramente confundida.
Sin embargo, había decidido concordar con Lily.
Pronto olvidamos aquel incidente y volví al trabajo.
Sin embargo, solo pude trabajar tranquilamente durante un par de horas, pues, al cabo de ese tiempo, Lily se acercó a mí con el fin de «supervisar mis actividades».
Pero yo sabía que en realidad quería intimidarme, como lo había hecho hacía un lustro.
“Tanya!», me llamó con aire arrogante.
Me apresuré a acudir a su llamado y entonces me dijo:
«Debes organizar la bodega».
La miré confusa y luego fruncí el ceño.
Sabía muy bien qué se proponía, pero esta vez no estaba dispuesta a tolerar su ruda actitud, así que le dije con firmeza:
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