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Capítulo 1828:
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La mirada de Shaun se dirigió hacia Nina, y una sonrisa esperanzada se dibujó en su rostro. «Dado que su familia es tan adinerada, aunque les entregáramos todo lo que tenemos, no les impresionaría».
Los clanes Lambert y Briggs gozaban de un prestigio enorme; solo unas pocas familias podían siquiera soñar con situarse a su nivel. Teniendo en cuenta que su propia empresa ni siquiera había salido a bolsa, su valor total probablemente no alcanzaría ni a igualar los dividendos de un trimestre de cualquiera de esas dos familias.
«Lo que buscan es sinceridad», dijo Damian con frialdad, curioso por ver cómo manejaría Shaun la situación.
Pillado desprevenido, Shaun se tragó su respuesta instintiva y se dirigió en su lugar a Nina. «Señorita Lambert, ¿cuál es el presupuesto para su boda?».
«Doscientos millones», intervino Damian en su lugar, dándole un sutil codazo en el codo —una señal, clara como el agua, para que siguiera el juego—.
La expresión de Shaun cambió en cuanto oyó la cifra. Luchando por mantener la calma, soltó una risita seca. «¿Doscientos millones?»
«Sí», repitió Damian, con tono monótono y definitivo.
«Venga ya, no seas ridículo. Su familia está forrada de dinero; ¿por qué demonios iban a necesitar que tú pagaras una suma tan grande?» Shaun intentó mantener la voz firme, haciendo todo lo posible por no dejar entrever el pánico. «Especialmente doscientos millones».
Para alguien como él, doscientos millones era una cantidad astronómica. Pero para la familia de Nina, no era más que calderilla.
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«¿Crees que bromearía sobre algo así?».
La voz de Damian era tranquila, pero era imposible pasar por alto el tono gélido.
Shaun entrecerró los ojos mientras lo observaba. Poco a poco fue tomando conciencia de la gravedad de la situación. «¿En serio? ¿Doscientos millones de dólares simplemente por una boda?».
«Sí», respondió Nina sin vacilar, respaldando plenamente a Damian.
Shaun dio un sorbo lento a su café, mientras sus pensamientos se agolpaban rápidamente. Damian podía leer fácilmente lo que le pasaba por la cabeza.
Doscientos millones: esa era la cantidad máxima que Shaun podía reunir de forma realista. Si de verdad quería conocer a los padres de Nina y sacar algún provecho de ello, tenía que entender una cosa claramente: ese encuentro tenía un precio.
«Me lo pensaré», dijo Shaun, aunque en el fondo ya había tomado una decisión. Seguía con la farsa solo para preservar su orgullo. «En cuanto haya reunido el dinero, me pondré en contacto contigo inmediatamente».
«De acuerdo», respondió Damian con frialdad.
Shaun no se entretuvo. Tras intercambiar unas palabras con su asistente, se dio la vuelta y se marchó.
Damian los vio desaparecer, con la mirada oscureciéndose con una intensidad silenciosa.
Nina, sin embargo, solo tenía ojos para Damian. No le interesaban en absoluto los pensamientos ni las intenciones de Shaun. «¿Por qué estás aquí? ¿No estabas ocupado?».
«Me preocupaba que dijera algo fuera de lugar delante de ti», admitió Damian sin rodeos, con expresión impasible.
Desde que Aiken le había informado de que Shaun estaba husmeando sobre su relación con Nina, había dispuesto que alguien vigilara los movimientos de su padre. Nada más importaba. Lo único que le preocupaba era la posibilidad de que su padre molestara a Nina en su ausencia.
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