✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 79:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
—¡Rachel, suéltame! —La mirada de Jeffrey se clavó en la de ella, como si ya pudiera ver cómo se le escapaban las fuerzas.
—No —Rachel negó con la cabeza con vehemencia—. ¡No te soltaré! ¡Nunca!
Si tú mueres, yo tampoco viviré. Vayas donde vayas, te seguiré. Debería haberte protegido… Todo es culpa mía.
La visión de Jeffrey se nubló cuando nuevas lágrimas brotaron de sus ojos.
Saltar había sido un impulso. Una decisión tomada en una fracción de segundo.
Pero ahora, al ver a su hermana dispuesta a sacrificar su vida por él, se arrepentía con todo su ser.
Ella era buena. Demasiado buena. Se merecía vivir, sentir la felicidad. «Lo siento».
Era todo lo que podía decir. Todo lo que podía ofrecer.
Rachel casi había perdido todas sus fuerzas. Le ardían los brazos, tenía los dedos entumecidos y todo el cuerpo le temblaba por el agotamiento.
Su agarre a la barandilla se aflojó: pasó de cinco dedos a cuatro. Luego a tres.
Pronto no le quedaría nada a lo que aferrarse.
Cerró los ojos mientras sus últimas fuerzas la abandonaban. Quizá… quizá la muerte no fuera tan mala. Al menos Jeffrey no estaría solo.
Al menos volverían a estar con su madre.
—¡Jeffrey, voy a reunirme contigo!
Una leve y tranquila sonrisa se dibujó en sus labios.
Entonces, decidió soltarse.
—¡Rachel! —gritaron Trey y Samira al unísono.
—¡No te atrevas a soltarte, Rachel! ¡No puedes morir sin mi permiso! Con un grito ahogado, Brian corrió hacia ella.
Rachel reconoció esa voz. Sonaba como la de Brian. ¿No se suponía que estaba con Doris, cuidando de sus heridas? ¿Cómo era posible que estuviera allí? ¿Estaba oyendo cosas? Pero parecía real. Demasiado real.
—Rachel, dame la mano.
Su voz era firme, autoritaria, inquebrantable. Brian la agarró de la mano con fuerza, negándose a soltarla.
Solo cuando sus dedos quedaron firmemente entrelazados con los de él, sintió que su corazón volvía a latir.
Cuando había visto a Rachel y Jeffrey caer en picado, su mundo se había derrumbado. Había salido corriendo. Por suerte, había sido lo suficientemente rápido. En el último momento, la había atrapado. Si no lo hubiera hecho… ni siquiera quería imaginarlo.
Rachel parpadeó y lo miró aturdida.
Pero por dentro no sentía nada. Ni alivio. Ni esperanza. Solo vacío.
—Ya no importa. Suéltame. No quiero arrastrarte conmigo.
Aunque Brian la hubiera agarrado, ¿qué habría cambiado? Ya no tenía fuerzas para aferrarse a Jeffrey.
Brian sabía exactamente lo que estaba pensando, lo que más le importaba. Así que no perdió ni un segundo. «Rachel, escúchame. Jeffrey estará bien. Te lo juro, va a vivir».
Pero para Rachel, sus palabras eran casi ridículas.
.
.
.