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Capítulo 471:
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«Brian, sé que tu relación con Rachel terminó sin dramas ni conflictos; os separasteis pacíficamente. Sin embargo, ella te dio la espalda. No tienes por qué sentirte culpable. Por favor, dame una oportunidad. Permíteme amarte, ¿quieres?».
Cuando su súplica se desvaneció en la noche, nuevas lágrimas brotaron de sus ojos, cayendo en cascada por sus mejillas.
La humedad se filtró en su ropa, dejando manchas oscuras donde caían.
En la profunda oscuridad que los rodeaba, ninguna otra palabra perturbó el silencio.
Hasta que un tono de llamada desgarrador rompió la quietud de la noche.
Rachel echó un vistazo a su teléfono y vio que llamaba el conductor del viaje que había pedido por Internet.
Cuando contestó, la voz de disculpa del conductor se oyó claramente. «Lo siento mucho. Mi coche ha sufrido una avería inesperada, así que no podré completar su viaje. ¿Le importaría solicitar otro vehículo?»
Rachel separó los labios para responder, pero de repente se dio cuenta de que Brian y Tracy se giraban en su dirección.
Se dio cuenta al instante de que la habían visto.
«¿Hola? ¿Sigues ahí?», preguntó el conductor.
«Sí», contestó Rachel distraída, con la atención dividida.
«¿Has oído lo que acabo de explicarte?»
«Sí», murmuró ella, sin compromiso.
«¿Podría cancelar su pedido y organizar otro viaje? Gracias por su comprensión».
«De acuerdo».
Tras finalizar la llamada, Rachel permaneció inmóvil, atrapada en una red de indecisión mientras sus pensamientos se agitaban. ¿Debería saludarles? ¿O fingir que nunca se había producido aquel encuentro fortuito?
Mientras Rachel deliberaba, la voz de Tracy atravesó el aire nocturno. «Es Rachel. ¿Qué asuntos tiene ella aquí?»
«Vino a ver a Natalia», respondió Brian con una seguridad inquietante, su convicción sugería una fe total en las anteriores invenciones de Tracy.
«¿Deberíamos reconocerla?» preguntó Tracy dubitativa.
«No será necesario», afirmó Brian con una frialdad escalofriante. Su mirada, cuando se posó en Rachel, no contenía más que frialdad, como si mirara a una completa desconocida.
La oscuridad lo envolvió todo a su alrededor.
Aunque Rachel no pudo discernir los detalles de su expresión, sintió el peso emocional de su mirada: rabia, resentimiento, tal vez incluso odio, que irradiaba hacia ella con una intensidad aterradora.
Una breve mirada suya le resultó insoportable, obligándola a apartar rápidamente los ojos.
A Brian, sin embargo, esta simple acción le confirmó todo lo que Tracy le había hecho creer. La aparente indiferencia de Rachel reforzaba su percepción errónea de que él no le importaba.
Dirigiendo su atención a Tracy, Brian la acercó suavemente con un suave movimiento de su brazo, su voz notablemente más suave. «Debes haber estado aterrorizada durante todo este calvario».
«Por supuesto. Mantuve la mirada fija en esas puertas, sin atreverme a pestañear ni una sola vez», respondió con seriedad.
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