✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
✨ Descubre más novelas completas aquí
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 457:
🍙🍙🍙🍙🍙
Una silenciosa quietud se apoderó de la habitación.
Wilson enderezó la pila de documentos que tenía sobre el escritorio, mientras Rachel permanecía de pie a su lado, manteniendo una postura tranquila y respetuosa, sin atreverse a tomar asiento.
Unos instantes después, el ayudante de Wilson entró con dos tazas de café.
Puso una taza en su lugar habitual sobre el escritorio de Wilson y entregó la otra a Rachel. «Señorita Marsh, por favor, disfrute».
«Gracias», dijo Rachel cortésmente.
«Ya puedes irte», dijo Wilson a su ayudante.
«Entendido.»
El asistente se marchó, cerrando cuidadosamente la puerta tras de sí pero dejando un ligero hueco.
Sin embargo, Wilson guardó silencio.
Una silenciosa tensión se apoderó del pecho de Rachel, acelerando los latidos de su corazón. No podía dejar de maravillarse de cómo se podía lograr tanta autoridad sin perder la compostura.
Su actitud era deliberada y controlada. Rachel mantenía las manos alrededor de la taza, pero no hizo ademán de beber un sorbo.
El tiempo parecía alargarse interminablemente hasta que Wilson rompió por fin el silencio. «Señorita Marsh, si espera más, su café se enfriará».
Al oír su voz, Rachel se tranquilizó, dejando a un lado la inquietud.
Olfateó en silencio, se llevó la taza a los labios y bebió lentamente.
En ese momento, se sintió agradecida por las innumerables «batallas» empresariales que había presenciado junto a Brian, ya que ahora le daban una ventaja. Sin esas experiencias, se habría sentido completamente abrumada por la imponente presencia de Wilson.
Wilson dio un sorbo a su café y dejó la taza sin esfuerzo. Su voz profunda transmitía una tranquila autoridad. «Señorita Marsh, supongo que no está aquí sólo por Natalia; también está aquí por Brian, ¿verdad?».
Rachel abrió ligeramente los ojos, sorprendida.
No esperaba que fuera tan perspicaz, y mucho menos tan directo.
Su precisión la pilló completamente desprevenida.
Wilson dio otro sorbo a su café y continuó: «Brian es tu ex, ¿verdad? Los dos estuvisteis juntos casi cinco años, ¿me equivoco?».
Las palabras de Wilson fueron contundentes y correctas.
Rachel sintió como si un peso aplastante le hubiera golpeado el pecho, dejándola sin aliento.
No podía negarlo. La capacidad de Wilson para leer a la gente era mucho más aguda de lo que había imaginado.
Sus labios temblaron ligeramente, pero se obligó a mantener la compostura. «¿Ya lo sabías?»
«Por supuesto. En cuanto Natalia expresó su deseo de reconocerte como su hermana, hice que te investigaran. Tus antecedentes, tu carácter y tu historial profesional… todo es impecable. Por eso no interferí en su decisión».
Wilson habló con tranquila confianza. Sus palabras disiparon las dudas que habían estado corroyendo a Rachel.
Incluso había un leve rastro de aprobación en su mirada.
.
.
.