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Capítulo 242:
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Antes de que Rachel pudiera responder, Pauline se abalanzó hacia él y le agarró del brazo con desesperación. «Cariño, ¿qué estás sugiriendo? ¡Soy tu novia! Me estás rompiendo el corazón».
Holden mostró una clara indiferencia hacia sus sentimientos. «¿Qué? ¿Creías que serías mi única mujer? Pauline, si deseas permanecer a mi lado, más te vale comportarte adecuadamente. De lo contrario, vete inmediatamente».
Pauline se sonrojó de humillación. El orgullo de ella y de su hermana se derrumbó al instante.
Aún sujetando la barbilla de Rachel, Holden volvió a presionar: «Bueno, ¿has tomado una decisión?».
—¡Por supuesto! —Rachel sonrió con sarcasmo—. Si te arrodillas ante mí y golpeas tu cabeza contra el suelo diez veces, aceptaré.
La sugerencia rezumaba una deliberada falta de respeto.
La expresión de Holden se ensombreció al instante. —Puesto que no aprecias mi generosidad, serás tú quien se arrodille.
Le soltó bruscamente la barbilla y ordenó: —¡Empieza ahora!
Los dos hombres que flanqueaban a Holden avanzaron inmediatamente y agarraron a Rachel por ambos lados. Su imponente altura y fuerza no le dejaron oportunidad de resistirse.
Al ver que la habían inmovilizado, Juliet entrecerró los ojos con malicia. Aprovechando ese momento de vulnerabilidad, se abalanzó sobre Rachel y le dio una fuerte bofetada en la cara. El golpe repentino sorprendió a todos los que estaban cerca.
Los labios de Juliet se curvaron en una expresión de profunda satisfacción mientras proclamaba: «Rachel, considera esto como venganza por la bofetada que me diste antes. Solo te estoy devolviendo lo que me diste».
«¡Seguid adelante! ¿A qué esperáis?», gritó Pauline, cada vez más impaciente, a los hombres que sujetaban a Rachel.
Los dos hombres aumentaron rápidamente la presión: uno empujaba con fuerza su espalda mientras el otro le presionaba la cabeza, intentando obligarla a arrodillarse.
Rachel, que naturalmente se negaba a someterse a sus exigencias, luchaba con notable intensidad contra su sujeción.
Con un movimiento rápido y decisivo, hincó los dientes en la mano de uno de los hombres.
Aprovechando que este la soltó momentáneamente, empujó al segundo hombre e intentó escapar.
Sin embargo, su libertad duró poco, ya que otro individuo la interceptó rápidamente.
Durante esta caótica lucha, su cabeza chocó violentamente contra la esquina de una mesa cercana, produciendo un sonido alarmante al impactar.
La sangre comenzó a brotar inmediatamente de su sien, creando una línea carmesí que se extendía por su cabello.
Todos los presentes reaccionaron con evidente conmoción ante este suceso. Sin embargo, dado que estas acciones se produjeron bajo la autoridad de Holden, nadie se atrevió a intervenir.
Samira, a quien le tapaban la boca a la fuerza, luchaba desesperadamente por expresar su protesta, pero sus esfuerzos no produjeron ningún sonido audible.
Rachel levantó la mano para tocar la sangre caliente que ahora goteaba de su sien, pero el hombre que la sujetaba rápidamente le volvió a agarrar el brazo.
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