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Capítulo 197:
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Rachel dejó la frase en el aire.
Si falleciera, tal vez le liberaría con elegancia para que volviera con Tracy.
Rachel no había previsto la visita de Natalia.
Al entrar en la habitación, Rachel encontró a Natalia allí.
Natalia se levantó en cuanto vio a Rachel y le preguntó con ansiedad: «¿Cómo estás? ¿Has mejorado?».
«Me dan el alta hoy», respondió Rachel.
Una sonrisa cómplice se dibujó en el rostro de Natalia. «Eso es maravilloso».
Rachel preguntó: «¿Qué te trae por aquí?».
«¡He venido a visitarte!».
Natalia señaló los diversos artículos esparcidos por la habitación. —¿Ves todas estas vitaminas y remedios herbales? Son para ayudarte a fortalecerte. Te ves bastante pálida y frágil; realmente necesitas cuidarte.
Mientras Rachel observaba las numerosas cajas de regalo, una sensación de calidez llenó su corazón.
Con una suave sonrisa, preguntó: —Entonces, ¿ya no me ves como una rival?
Natalia descartó la sugerencia con un gesto casual. —Eso es otra cosa. Créeme, si Brian me elige, no dejaré que vuelva contigo, con lágrimas o sin ellas.
Rachel se rió con ganas. —Está bien, entonces no lloraré. Quizá haga una rabieta, como tú.
Al oír eso, Natalia hinchó las mejillas, fingiendo enfado. —¡Te estás burlando de mí!
A continuación, corrió hacia Rachel para hacerle cosquillas en broma.
Después de un rato de diversión, Rachel se sintió un poco sin aliento al levantarse.
Natalia se mostró arrepentida. —Lo siento, me he dejado llevar. Se me ha olvidado que aún te estás recuperando.
—No pasa nada, no es culpa tuya. Solo necesito un momento para recuperar el aliento.
En ese momento, entró una enfermera y dijo: «Rachel, ya están listos tus papeles del alta. Por favor, firma aquí».
«De acuerdo».
Rachel firmó cuidadosamente los documentos.
«¿Te dan el alta hoy? ¡Te llevaré a casa!», se ofreció Natalia con entusiasmo.
«Gracias, eres muy amable».
Natalia se comportaba como una adulta exuberante, a veces infantil, llena de alegría y vivacidad. Su amabilidad y encanto eran innegables. Rachel se sentía a gusto en su compañía y aceptó encantada su oferta.
—¿No debería ser un acontecimiento más importante, tu alta? ¿Dónde está Brian para llevarte a casa?
Rachel se detuvo, frunciendo el ceño, pensativa. Recordó que Brian estaba ocupado con una reunión crucial ese día.
«No hace falta, está hasta arriba en el trabajo. Soy perfectamente capaz de arreglármelas, sobre todo contigo», dijo Rachel, con expresión tranquila y libre de la angustia que antes la había empañado.
El comentario de Natalia tocó un punto sensible. «Sabes, ahora entiendo por qué Brian te eligió a ti en lugar de a mí o a cualquier otra persona».
«¿Por qué?», preguntó Rachel.
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