El requiem de un corazón roto - Capítulo 1187 (FIN)
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Capítulo 1187: (FIN)
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El día de la boda, el tiempo era perfecto: cielo despejado, luz dorada y una suave brisa marina que traía el aroma de la sal y las rosas.
Yvonne apareció radiante con su vestido hecho a medida. Los cristales de su vestido reflejaban la luz del sol como miles de pequeñas estrellas. Llevaba el pelo recogido en un elegante moño, con unos suaves mechones enmarcando su rostro. Su maquillaje era ligero y elegante, refinado pero cálido.
Al final del pasillo, Norton esperaba con un traje a medida, guapo y sereno, aunque sus ojos delataban su emoción. La observaba caminar hacia él, con el corazón latiendo con fuerza a cada paso que ella daba.
Yvonne se aferró al brazo de Edmond, que la acompañaba por el pasillo con una expresión de orgullo. Cuando llegaron al altar, Edmond le dio una palmada en el hombro a Norton. —Si alguna vez haces infeliz a Yvonne —le advirtió con una sonrisa—, tendrás que responder ante mí.
Norton asintió con total sinceridad. —Te prometo que la haré la mujer más feliz del mundo.
Satisfecho, Edmond se hizo a un lado. Al ver a la joven pareja tan profundamente enamorada, finalmente se sintió tranquilo. Ya no había necesidad de preocuparse por su relación.
Norton tomó las manos de Yvonne entre las suyas y, con voz firme y llena de emoción, pronunció sus votos. «Yvonne… hoy te tomo como mi esposa. Juro caminar a tu lado, en la alegría y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad. Prometo amarte, respetarte y protegerte cada día de mi vida. Te amaré por completo y sin condiciones. A partir de este momento, mi mundo girará a tu alrededor. ¿Quieres casarte conmigo?».
Las lágrimas brillaban en los ojos de Yvonne. «Sí, quiero», dijo con voz entrecortada por la emoción. Sin esperar al oficiante, se inclinó hacia él y le dio un beso en la mejilla.
A su alrededor estallaron los vítores.
Norton se rió sorprendido, luego tomó el rostro de Yvonne entre sus manos y le dio un beso suave en los labios. Al separarse, le susurró al oído: «Gracias, Yvonne. Gracias por entrar en mi vida. Eres la luz más brillante que he conocido. Te amo».
Yvonne lo abrazó con fuerza y le susurró: «Yo también te quiero, Norton. Te he querido durante tantos años… y siempre te querré».
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Norton sintió una punzada de sorpresa al oír sus palabras, pero no preguntó. Aún no. Sabía que las respuestas llegarían con el tiempo.
Después de la boda, Norton se llevó a Yvonne a una isla privada que había comprado en secreto, un paraíso tranquilo y virgen, lejos del mundo.
Su villa estaba situada junto al mar, donde las olas cristalinas rompían en playas de arena blanca. El tiempo parecía ralentizarse.
Cada noche, Norton le preguntaba con delicadeza por las palabras que ella había pronunciado en el altar. Y finalmente, una noche, Yvonne se lo contó todo: cuánto tiempo llevaba amándolo, cuánto lo había querido, incluso en los momentos en que él no lo sabía.
Norton escuchó en silencio, con el corazón dolorido por el arrepentimiento de no haber sabido ver su amor. Pero también se sintió lleno de determinación. A partir de ese momento, la apreció aún más.
Pasaron esos días en su propio mundo, riendo, explorando, hablando durante horas. Cada día estaba lleno de amor y felicidad.
Una tarde, mientras estaban sentados en el porche viendo cómo subía la marea, Yvonne se recostó contra su hombro, con los ojos llenos de paz. —Norton —susurró—, gracias. Nunca he sido tan feliz.
Él le tomó la mano y le dio un beso en los dedos. «Me aseguraré de que te sientas así todos los días», le prometió con voz tranquila pero firme.
Ella sonrió y se miraron el uno al otro: no había nada más que decir, ya lo sabían todo.
Cuando terminó su luna de miel, regresaron a casa de la mano, con el corazón ligero y lleno. A partir de ese día, su viaje estuvo lleno de amor, risas y una alegría tranquila y constante.
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Fin.
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Nota de Tac-K: Nuevos estrenos en unas horas, espero les gusten lindas personitas. Dios les ama y Tac-K les quiere mucho. („• ֊ •„)੭
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