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Capítulo 655:
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Se hizo el silencio, solo roto por el ligero tintineo de su cuchara.
Los dedos de Rylie se curvaron inconscientemente. Su voz sonó más tranquila de lo habitual. «Esta vez, te debo una».
Levantó la mirada hacia él. «Dime lo que quieres y te ayudaré a conseguirlo».
Brad se quedó paralizado. La cuchara se detuvo. Cuando levantó la vista, una leve tristeza brilló en sus ojos.
«¿De verdad tenemos que llevar la cuenta entre nosotros?». Su voz era baja, tensa.
Rylie parpadeó. «No… en realidad no».
Solo quería darle las gracias, nada más.
Brad estudió sus ojos claros e inocentes. Sus labios se curvaron en una sombra de sonrisa, teñida de autocrítica. «Ya te dije lo que quería la última vez».
«¿La última vez?», preguntó Rylie, inclinando la cabeza y rebuscando en su memoria.
El silencio se hizo más denso y una tensión silenciosa llenó el aire.
Brad apartó la mirada, como si no quisiera dar más explicaciones, y su tono volvió a ser el tranquilo de siempre. «Olvídalo. No es nada».
Antes de que pudiera decir nada más, Rylie apoyó una mano en el colchón y se inclinó hacia delante.
Sus pálidos labios rozaron los de él, suaves, repentinos y seguros.
El tiempo pareció detenerse en ese momento.
Todo el cuerpo de Brad se tensó. Apretó la sábana con fuerza, con los ojos muy abiertos, sin estar preparado para su audacia.
El beso se prolongó un instante y luego ella se apartó, susurrando: «¿Es esto lo que querías decir?».
Él se quedó inmóvil, como una estatua tallada en piedra.
Tras una larga pausa, Brad finalmente logró hablar. «¿Qué acabas de hacer?».
Rylie no dudó. Apoyó la mano en su muslo mientras inclinaba la cabeza y le mordía ligeramente el labio inferior.
『 𝒩𝑜𝓋𝑒𝓁𝒶 𝒸𝑜𝓂𝓅𝓁𝑒𝓉𝒶 𝑒𝓃 𝓃𝑜𝓋𝑒𝓁𝒶𝓈𝟦𝒻𝒶𝓃⸳𝒸𝑜𝓂 』
«¿No querías un beso?», le susurró al oído. «¿No?».
Pero antes de que pudiera apartarse para leer sus ojos, el mundo dio vueltas.
Una mano fuerte le agarró por la nuca, manteniéndola en su sitio. El hombre que momentos antes se apoyaba débilmente en la cama, de repente reunió fuerzas para tomar el control. Con un brazo, la levantó de la silla de ruedas y la apretó contra él.
Su grito de sorpresa se desvaneció en su boca.
El beso de Brad estalló como un volcán dormido durante mucho tiempo, feroz y apasionado. No se parecía en nada al suave beso que Rylie le había dado. Su beso era profundo, salvaje, casi desesperado, lleno de un deseo crudo y una reivindicación innegable.
Rylie nunca esperó tal intensidad. No estaba preparada, sus defensas se hicieron añicos. Su lengua se abrió paso entre sus labios entreabiertos, ávida e implacable, como si quisiera atraerla hacia él, fusionarla con su alma.
Su mente se quedó en blanco. Solo podía rendirse, sin aliento, con el cuerpo flácido y las piernas sin fuerzas. El mundo se redujo hasta que no quedó nada más que su calor, su agarre, su fuerza inquebrantable.
El aire se espesó, cargado de calor e intimidad, solo roto por el sonido de sus besos y sus respiraciones entrecortadas.
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