📚 Tu biblioteca del romance 💕
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad💡 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 291:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Rylie respondió: «Está bien».
Tras respirar hondo, la chica continuó: «¿Me ayudarías a estudiar? Mis notas no son lo suficientemente buenas y quiero entrar en una buena universidad. Te traeré un poco de la gelatina de mi madre todos los días».
A Rylie no le entusiasmaba la idea de asumir más trabajo, pero tras pensarlo un momento, asintió con la cabeza.
«De acuerdo. Mañana es fin de semana. No hay clases, ¿verdad? Pásate por mi laboratorio de investigación en media hora».
La chica aceptó. Cuando Rylie se disponía a marcharse, se acordó de añadir: «Soy Melany Cohen».
«Entendido».
Treinta minutos más tarde, Rylie había cenado y había vuelto al laboratorio con Melany. Para alguien que todavía estaba en el instituto, la sala era como entrar en otro mundo. Flujos de datos verdes parpadeaban en múltiples pantallas de ordenador y el escritorio estaba cubierto de piezas mecánicas.
Rylie se instaló en su puesto de trabajo y le indicó a Melany que se sentara en una pequeña mesa cercana. «Empieza con los deberes del fin de semana. Los revisaré cuando termines».
En ese momento, la madre de Melany, Dottie Cohen, llamó para preguntar cuándo volvería a casa, ya que se estaba haciendo tarde.
Melany respondió rápidamente: «La tutora ha alargado nuestra sesión de estudio de hoy. No te preocupes, mamá. Todavía tengo que estudiar unas dos horas más».
La voz de Dottie temblaba de preocupación. «¿No dijiste que volverías a las diez? ¿Dónde estás ahora? ¿Debería ir a recogerte?».
Rylie se fijó en que Melany estaba hablando por teléfono, se acercó y le quitó el teléfono con delicadeza. Habló por el auricular: «Hola, señora Cohen. Soy la tutora de Melany. Va retrasada con las lecciones, así que le estoy dando clases extra. Volverá un poco más tarde. Yo misma la llevaré a casa, así que no se preocupe».
Sabiendo que su hija no se portaría mal y dándose cuenta de que estaba en casa de una compañera de clase acomodada, Dottie finalmente le dio las gracias y le dijo a Melany que se concentrara en estudiar.
‹ ƒuεń𝖙𝑒 ⅼ𝖊𝗴𝘪́𝚝𝗂m𝒶: 𝖓oνe𝖑𝖺ѕ𝟺ƒ𝗮𝗇᛫ϲᴏ𝙢 ›
Rylie volvió a su trabajo, sin apenas mirar a Melany. El laboratorio zumbaba suavemente con el bajo sonido de los instrumentos en funcionamiento.
Su atención se centró en la pantalla, donde las líneas de código se desplazaban sin cesar. Sus dedos tecleaban comandos en el teclado con gran precisión. A su lado, el chip de tecnología cuántica brillaba con un tenue resplandor azul, silencioso y constante como una estrella en profundo sueño.
En un rincón, Melany mordisqueaba el capuchón de su bolígrafo y miraba de reojo a Rylie. La fría luz del monitor rozaba el rostro de Rylie, haciendo que sus rasgos se vieran nítidos y claros. Las sombras de sus pestañas acentuaban su intensa concentración. Melany bajó la mirada hacia el cuaderno que tenía delante.
Los errores marcados con un círculo rojo la miraban fijamente. La física había sido su pesadilla durante todo el semestre, pero Rylie había desentrañado sus problemas con solo unas pocas palabras.
No podía entender por qué Zaylee diría cosas tan horribles sobre Rylie. Al observarla ahora, Melany sentía que estaba sentada junto a una genio, alguien que hacía que lo imposible pareciera fácil.
—Disculpa —murmuró Melany—. Este problema…
Sin levantar la vista, Rylie extendió la mano. —Déjame ver.
Melany se apresuró a acercarse con su cuaderno. Rylie echó un vistazo al problema, arrancó un trozo de papel de la mesa y dijo: —Esto es inducción electromagnética. Tienes que encontrar la longitud efectiva de las líneas del campo magnético que se cortan. —Dibujó una línea auxiliar—. Piensa en esto como dividir un movimiento irregular en infinitos pequeños pasos utilizando la diferenciación…
.
.
.