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Capítulo 228:
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Parecía perfecta, capaz de cualquier cosa, como una Supergirl. Nunca daba muestras de debilidad, siempre era firme, siempre tenía el control.
No era de extrañar que, a pesar de su calidez, se mantuviera más serena y lúcida de lo que él jamás podría estar. Brad seguía sin entender por qué Rylie le había engañado, pero eso ya no importaba. Ahora, su único pensamiento era llegar a su lado lo antes posible, para protegerla.
Sin darse cuenta de la tormenta que había desatado a sus espaldas, Rylie se mantuvo serena, con una confianza inquebrantable. Sus delgados dedos tamborileaban sobre la mesa con un ritmo lento y constante. Una leve curva se dibujó en sus labios rojos. Su mirada, tranquila pero firme, recorrió la mesa, elegante y formidable a la vez.
En la primera ronda, se revelaron sus cartas ocultas: el as de picas y el rey de corazones.
Silver Snake entrecerró los ojos, con una sonrisa de seguridad en la comisura de los labios. «All in».
Fingiendo un atisbo de vacilación, Rylie dejó que sus delgados dedos se deslizaran lentamente por las fichas antes de empujar hacia delante su propia pila de quince millones. Su voz era suave, inquebrantable. «Veo».
El crupier dio la vuelta a las cartas. Tres reinas para Silver Snake. Dos parejas para Rylie.
«Los quince millones son míos», se rió Silver Snake, barriendo las fichas hacia él mientras la multitud que los rodeaba estallaba en risas burlonas.
«¡Ja, ja, esta mujer realmente no sabe nada de apuestas!».
«¿Acaso duró cinco minutos? ¿Quince millones perdidos así como así? Algunas personas son ricas, pero irremediablemente estúpidas».
«¡Silver Snake va a arrasar esta noche! »
Phillip se desplomó en el suelo, con el rostro pálido como la cera. «Se acabó… Todo se acabó…».
La expresión de Rylie se volvió fría mientras se mordía el labio, con voz baja y firme. «Has hecho trampa».
Silver Snake se echó a reír. «Señorita, contra alguien tan novato como usted, podría ganar con los ojos vendados. ¿Por qué demonios iba a necesitar hacer trampa?».
Rylie tamborileó con los dedos sobre la mesa, con voz desafiante. «Otra ronda, doble la apuesta».
▶ 𝖁𝖊𝖗𝖘𝖎𝖔́𝖓 𝖆𝖚𝖙𝖊́𝖓𝖙𝖎𝖈𝖆 𝖊𝖓 𝖓𝖔𝖛𝖊𝖑𝖆𝖘4𝖋𝖆𝖓⸳𝖈𝖔𝖒 ◀
Silver Snake levantó una ceja. «Señorita, ¿le queda dinero? Ya ha perdido sus quince millones».
Fingiendo indiferencia juguetona, Rylie soltó una suave burla. «Tengo mucho. Treinta millones de dólares, doble la apuesta. ¿Te atreves?». La multitud estalló en exclamaciones y murmullos.
Una chispa de codicia brilló en los ojos de Silver Snake mientras se lamía lentamente los labios. —Entonces tendrá que preparar sesenta millones. Una vez que las fichas estén sobre la mesa, continuaremos.
Rylie dudó lo suficiente como para despertar la curiosidad. —Haré una llamada.
Cuando empezó a levantarse, una mano firme se posó sobre su hombro, empujándola de nuevo hacia la silla. La seguridad del casino intervino, bloqueándole el paso. Silver Snake soltó una lenta carcajada. «Puede llamar desde aquí mismo, señorita. Una vez que esté en la mesa, no podrá marcharse».
Silver Snake estaba intrigado. Como veterano de los círculos internos del casino, se enorgullecía de conocer a todos los grandes apostadores que importaban. Pero esta mujer, elegante, serena y valiente, era un completo enigma.
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