📚 Tu biblioteca del romance 💕
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad💡 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 1396:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Solo pensar en ello la tranquilizó y disipó cualquier preocupación que tuviera sobre el vídeo. En lugar de preocuparse, simplemente pulsó el botón de seguir.
Pero esa misma noche, cuando Lilyana regresó a casa del colegio, algo había cambiado. La habitual aire de confianza que la rodeaba había desaparecido, sustituido por un silencio pensativo. Sus ojos tenían una mirada distante, como si su mente estuviera enredada en algo.
Madisyn se dio cuenta de inmediato. Durante la cena, le preguntó con delicadeza qué le pasaba, pero Lilyana se limitó a negar con la cabeza y murmuró: «No es nada».
Más tarde, esa misma noche, incapaz de dormir, Madisyn se conectó a la aplicación de vídeos y envió un mensaje a la cuenta de su hija.
«Yana, ¿por qué no has publicado ningún vídeo hoy? Tenía muchas ganas de verlo».
No estaba segura de si obtendría respuesta, pero, para su sorpresa, Lilyana respondió poco después.
«He estado muy ocupada estudiando últimamente, así que puede que los vídeos se retrasen un poco».
Justo después, Madisyn se dio cuenta de que Lilyana se había desconectado.
Esa respuesta no le gustó a Madisyn. No había habido ningún examen importante ni ninguna competición recientemente, y Lilyana ya se había saltado un curso. Hacía tiempo que había dominado el plan de estudios de la escuela secundaria, así que ¿qué tipo de presión académica podía estar pesando sobre ella ahora?
La preocupación de Madisyn persistía. Después de pensarlo un poco, se sirvió un vaso de leche caliente y se acercó a la habitación de Lilyana, llamando suavemente a la puerta.
Lilyana respondió casi de inmediato. Al ver a su madre, parpadeó sorprendida. —¿Mamá? ¿Por qué no te has acostado todavía?
Madisyn esbozó una pequeña sonrisa. —He visto que tenías la luz encendida, así que he venido a ver cómo estabas.
—Pasa.
Cuando Madisyn entró y se sentó, sus ojos se dirigieron instintivamente hacia el libro abierto que había sobre el escritorio de Lilyana.
Pero no era ningún material académico avanzado, sino un cómic lleno de ilustraciones vibrantes y apasionadas.
Lilyana se tensó por un momento antes de esbozar una sonrisa tímida. —Estaba a punto de irme a la cama después de terminar este capítulo.
—Está bien —Madisyn se rió con complicidad—. Es normal tomarse un descanso del estudio y relajarse con un libro. Lo entiendo. Mañana es viernes. Después del colegio, tu hermano y tú no tenéis que correr a casa. Dile al conductor que os lleve a algún sitio bonito para divertiros un poco».
El rostro de Lilyana se iluminó. «Gracias, mamá». Se inclinó y abrazó a Madisyn, con voz suave y agradecida.
Charlaron un rato más y, cuando Lilyana terminó su leche, Madisyn le dijo buenas noches con la mano antes de salir de la habitación.
A solas en su habitación, Lilyana se encontró apreciando la calidez de su madre esa noche. Pero sus pensamientos seguían volviendo al nuevo estudiante transferido: Calan Archer. Solo había llegado hoy, pero ya parecía eclipsarla. Sus notas eran excelentes, su aspecto aún más, y su presencia en clase había sido nada menos que cautivadora.
Lilyana apretó ligeramente la mandíbula. Había trabajado duro para ganarse su reputación como la mejor estudiante de la escuela, pero ahora, de la nada, alguien más le estaba robando el protagonismo.
Lilyana, que siempre había llevado con facilidad el título de «número uno», estaba experimentando algo desconocido: una chispa de competencia que se encendía por primera vez en su vida.
.
.
.