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Capítulo 935:
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Caden abrió la puerta a Alicia, quien preguntó en voz baja: «¿Está dormida Ciara? Jolie está ocupada, pero es la hora de la medicación de Ciara».
Caden le tomó la mano y negó con la cabeza. «No, no lo está». Alicia, al percibir la tristeza en su voz y la melancolía en su rostro, se dio cuenta de que estaba preocupado. No retiró su mano, sino que lo siguió hasta la cama de Ciara.
Ciara les saludó con una sonrisa. «Alicia, gracias por todo tu esfuerzo».
Alicia negó con la cabeza y le dio la medicina a Ciara. Al ver su tierna interacción, Ciara sonrió contenta. «Me alegra ver que has perdonado a Caden. Mi mayor preocupación siempre ha sido su inmadurez, lo que me mantiene preocupada».
Alicia abrió la boca para responder, pero al ver la esperanza en los ojos de Ciara, simplemente le dedicó una sonrisa amable. Ciara continuó: «Aunque esté enferma, puedo seguir defendiéndote. Si Caden vuelve a acosarte, dímelo y le diré lo que pienso».
Alicia dijo: «En realidad, Caden y yo…».
De repente, Ciara empezó a respirar con dificultad y a toser. Alicia le dio unas palmaditas suaves en la espalda.
Después de un prolongado esfuerzo por recuperar el aliento, Ciara, pálida, preguntó: «Alicia, ¿qué es lo que querías decir? ¿Qué está pasando entre Caden y tú?».
Caden intervino rápidamente y dijo: «Alicia y yo estamos bien. No tienes que preocuparte. Céntrate en mejorar».
Alicia bajó la mirada.
Ciara agarró con fuerza la mano de Alicia. «Alicia, no dejes que mi enfermedad te afecte. Si estás enfadada con Caden o si ya no te gusta, tienes que contármelo. Te prometo que no te dará problemas».
Alicia luchó por encontrar las palabras adecuadas y finalmente la tranquilizó. «No, Ciara, Caden y yo estamos realmente bien».
Caden apartó suavemente la mano de Alicia del agarre de Ciara y le dijo a esta: «Abuela, deberías descansar pronto. No te quitaremos más tiempo».
Mientras hablaba, entrelazó sus dedos con los de Alicia y la acercó a su abrazo.
Para que Ciara no sospechara nada, Alicia siguió el juego.
Ciara, claramente complacida, cerró los ojos para descansar.
Una vez que salieron de la habitación, Caden soltó inmediatamente la mano de Alicia sin que ella tuviera que decir una palabra.
Alicia le echó un vistazo, notando lo tranquilo que parecía.
Caden dijo: «La salud de mi abuela no ha sido muy buena. Necesito que sigas fingiendo por un tiempo. Te agradezco tu ayuda de antemano».
Alicia parpadeó, sorprendida. Esperaba que él usara esto como excusa para aferrarse a ella, pero su tono era educado, casi distante, como si fuera una persona completamente diferente.
Cuando ella no respondió, Caden volvió a preguntar, con voz firme: «¿Tienes alguna objeción? Si esto te incomoda, no te obligaré».
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