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Capítulo 868:
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Tragó saliva con fuerza, reprimiendo su creciente deseo.
Alicia continuó con la comida, imperturbable. Al otro lado de la mesa, Lucilla les enviaba de vez en cuando miradas de curiosidad y confusión.
Mientras Alicia reflexionaba, se dio cuenta de que era crucial abordar la situación hoy. Le dio un codazo a Caden suavemente. —Busquemos un lugar tranquilo cuando terminemos de comer. Tengo algo importante que discutir contigo.
El cuerpo de Caden se tensó, malinterpretando la situación. Frunció el ceño, susurró y dijo: «¿Te has dado cuenta de que estaba excitado?».
Alicia se sorprendió. Instintivamente bajó la mirada y luego maldijo en silencio para sí misma.
Ciara, al darse cuenta del momento incómodo, se rió entre dientes. «Alicia, ¿se te ha caído algo?».
Caden recuperó la compostura y cruzó las piernas. Respondió por Alicia: «Se me ha caído algo de comida en los pantalones».
Ciara se ofreció: «Haré que alguien te traiga unos pantalones nuevos».
Caden se negó. «No hace falta, lo limpiaré».
Después de la comida, Alicia rebuscó en su bolso.
Caden, curioso, ladeó la cabeza. «¿Qué estás buscando?».
Alicia dijo: «Conozco a un médico. Es un neurocirujano muy cualificado, especializado en parálisis cerebral. ¿No mencionaste que te tiembla la mano? ¿Quieres que te lo presente?».
Caden se quedó desconcertado.
Alicia sacó dos tarjetas de visita y se las entregó. «Las encontré».
Caden no se negó. Simplemente las aceptó sin decir palabra.
Después de examinar las tarjetas, preguntó: «¿Por qué dos?».
Alicia dijo con suavidad: «También hay un especialista en salud masculina. Podría ser bueno abordar tus problemas de excitación, ¿no crees?».
Caden se quedó sin palabras una vez más, con una mezcla de frustración y diversión en su rostro.
Caden pensó que Alicia podría estar triste si no se excitaba fácilmente.
Alicia se dirigió al salón, recordando que tenía algo importante que discutir con Caden. Mientras tanto, el malestar de su estómago le llevó a buscar medicación.
En el salón, Alicia se lavó las manos y se encontró con Blake, que acababa de despedir a algunos invitados. Se saludaron con indiferencia.
Como no había nadie más alrededor, Blake preguntó sin rodeos: «¿Estás otra vez con Caden?».
Alicia no respondió directamente. «Estoy bajo mucha presión en el trabajo ahora mismo, así que no estoy considerando una relación».
Blake asintió con comprensión. «Alicia, haz las paces con él. No pierdas el tiempo».
Alicia se quedó desconcertada.
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