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Capítulo 779:
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La tez de Alicia se tornó fantasmagóricamente pálida.
«Llévame al hospital, por favor».
El malestar en su abdomen se estaba intensificando, extendiendo un novedoso tipo de miedo a través de ella.
El médico había advertido a Alicia que evitara el estrés en su estado actual, pero el corazón le había estado doliendo todo el día. Ahora el dolor se intensificaba, aunque el bebé había resistido notablemente hasta ahora.
Al llegar al primer piso, Alicia se encontró con Mónica y Gerry. Al saber que no se encontraba bien, Gerry decidió llevarla él mismo al hospital, con Mónica sentada a su lado en el asiento trasero. Aunque el embarazo de Alicia seguía siendo privado, su rostro pálido dejaba entrever algo grave.
Gerry le preguntó: «¿Qué te pasa? ¿Has comido algo malo?».
Alicia negó con la cabeza.
«Conduce con cuidado. No es urgente. Sólo llévanos con cuidado», dijo, fijándose en las carreteras resbaladizas y nevadas.
Mónica tenía los ojos rojos de frustración.
«¡Ese imbécil de Caden! Te juro que le echaré la bronca cuando vuelva».
Gerry añadió sus propias quejas.
«¡Increíble! Suele ser de fiar, pero desaparece justo cuando lo necesitas». Aun así, Gerry intentó defender a su amigo.
«Alicia, Caden debe haber tenido una razón para marcharse tan repentinamente; probablemente sea otro de los planes de Yolanda. No dejes que se interponga entre vosotros».
Alicia conocía demasiado bien el motivo, y una sonrisa amarga se dibujó en su rostro. Hacía un tiempo horrible y el tráfico avanzaba a paso de tortuga. Alicia empezó a sentirse un poco mejor y se recostó en el asiento, ensimismada.
Mónica sacó su teléfono.
«¿Dónde te duele? Voy a concertar una cita».
Entonces, sin previo aviso, Mónica cogió la mano de Alicia para tomarle el pulso.
Con una formación en farmacología, Mónica había adquirido algunos conocimientos de diagnóstico. Alicia intentó apartar la mano, pero la expresión de Mónica cambió al sentir el pulso. Al ver su reacción, Alicia dejó de resistirse. Mónica abrió mucho los ojos.
«¡Dios mío, estás embarazada!».
Gerry estuvo a punto de perder el control del volante, haciendo que el coche derrapara. Mónica lo fulminó con la mirada.
«¡Cuidado!»
«¡Alguien me acaba de cortar el paso!» explicó Gerry, recuperando la concentración antes de mirar a Alicia.
«Espera, ¿estás embarazada?».
Alicia asintió, dándose cuenta de que ya no podía ocultarlo. Mónica soltó un grito ahogado de alegría.
«¿De cuánto?»
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