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Capítulo 776:
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Al darse cuenta de que su fachada no se mantendría bajo su aguda mirada, Yolanda sonrió, dejando caer su actuación.
«Necesitaba saber si aún te importaba», dijo con suavidad.
«Así que fingí desaparecer, sólo para ver si vendrías a buscarme… si dejarías atrás a Alicia por mí».
La mirada de Caden se endureció. Se dio cuenta de que la desaparición de Annis había sido una pista falsa, una invención de Yolanda. Era una apuesta temeraria, pero Yolanda había tenido suerte: lo había atrapado justo después de su pelea con Alicia, y en un momento de impulsividad, él había venido a Terriland.
Los labios de Yolanda se curvaron en una sonrisa triunfal.
«¿Y ahora qué, Caden? Seguir adelante con tu compromiso podría ser un poco más difícil, ¿no crees?».
La empujó hacia atrás con firmeza, su rostro ilegible mientras se daba la vuelta para marcharse. Justo entonces, por el rabillo del ojo, vio una cámara montada en lo alto. Se detuvo y su expresión se ensombreció.
Siguiendo su mirada, Yolanda se encogió de hombros.
Las imágenes de tu «rescate» ya se han emitido en casa. No te preocupes, no lo hice para herir a Alicia. Sólo quería tranquilizar a mi padre».
Caden agarró a Yolanda por el cuello y la arrastró fuera sin decir palabra. Se volvió hacia sus hombres, con voz tajante e inquebrantable.
«Atadla».
Al principio, Yolanda pensó que sólo estaba descargando su ira. Pero cuando los guardaespaldas la metieron en el maletero, la realidad se hizo presente. Tenía las manos y los pies atados, y soltó un grito de dolor.
«¡Caden…!»
Ignorando sus súplicas, Caden subió al coche, con el rostro frío y sin emoción. El miedo apareció en la voz de Yolanda.
«Caden, ¿qué estás haciendo? Suéltame. Por favor, Caden».
Su expresión no cambió.
«Hazla callar».
Uno de los guardaespaldas lo miró, leyendo la orden en sus ojos. Sin dudarlo, asestó un rápido golpe, dejando inconsciente a Yolanda.
De vuelta a casa, Dorian vio la emisión del rescate de Yolanda y llamó inmediatamente.
«Caden, ¿cómo está Yolanda?»
El tono de Caden era plano.
«No te preocupes, la traeré sana y salva».
Dorian no se lo creyó.
«¡Si le pasa algo a Yolanda, me aseguraré de que Alicia lo pague!».
La respuesta de Caden fue gélida.
«Adelante, inténtalo».
Dorian se quedó callado, desconcertado. En ese momento, los pensamientos de Caden bullían de rabia, con la mente puesta en la venganza.
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