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Capítulo 715:
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Sin mediar palabra, se quitó la chaqueta y se la puso suavemente sobre los hombros. Los ojos de Alicia se cerraron con fuerza, y las lágrimas que había retenido durante lo que le pareció una eternidad comenzaron a caer, trazando silenciosos caminos por sus mejillas. Se inclinó hacia él y su frágil cuerpo encontró consuelo en el ritmo errático de su corazón.
«Te llevaré al hospital», dijo Caden, con voz ronca y distante, aunque sus ojos delataban la tormenta que se desataba en su interior.
«Yo me ocuparé de los periodistas», dijo Alicia, con la voz temblorosa mientras se esforzaba por formar las palabras, la desesperación la dejaba sin aliento.
«No ha pasado nada».
Caden hizo una pausa, su mandíbula se tensó cuando sus palabras quedaron suspendidas en el aire.
«Caden, no fui violada», insistió ella, con la voz quebrada mientras lo miraba.
«¿Me crees?»
Él no respondió inmediatamente. En su lugar, le apartó suavemente el pelo hacia atrás, revelando la marca roja e hinchada en su mejilla. Su expresión se endureció y un tono peligroso se agudizó cuando preguntó: «¿Quién te ha hecho esto?».
Alicia soltó una carcajada seca y sin gracia, su cansancio era evidente.
«¿Fue Benedict?», adivinó él, su voz carente de emoción pero con un trasfondo de furia contenida.
Caden reprimió la tormenta en su interior y alcanzó su teléfono, marcando rápidamente.
«Jazmín, ven inmediatamente», dijo, con tono firme y autoritario.
Los dedos temblorosos de Alicia se aferraron a su mano, sus ojos enrojecidos y llenos de lágrimas le suplicaban que comprendiera. Un millar de palabras pugnaban por escapar de su garganta, pero lo único que consiguió fue guardar silencio.
«No importa lo que haya pasado, no es culpa tuya», dijo Caden en voz baja, suavizando su voz cuando su mirada se encontró con la de ella.
Alicia lo miró fijamente, atónita, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, el peso de la desesperación presionándola.
«No confías en mí», susurró, con voz apenas audible.
Antes de que pudiera decir nada más, Jasmine entró corriendo en la habitación, con un rostro mezcla de preocupación y concentración.
«Señor Ward», dijo, con un tono claro pero preocupado.
Caden aseguró el abrigo alrededor de Alicia, abotonándolo con cuidado para protegerla de las miradas indiscretas del mundo exterior.
«Lleva a la señorita Bennett al hospital», le ordenó a Jasmine.
«Pronto me reuniré contigo».
Alicia sintió que los últimos restos de su fuerza se desvanecían mientras Jasmine la conducía suavemente fuera. Sus pasos eran pesados, cada uno la arrastraba aún más en la bruma de su agotamiento y su angustia.
Caden permaneció un momento en la habitación, con la mirada fija en el caos que había quedado atrás. Luego, con una fría determinación, se volvió hacia sus guardaespaldas.
«Llevaos a Blake», ordenó, con tono firme e inflexible.
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