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Capítulo 685:
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Dejó escapar un eructo antes de decir: «Todavía tienes que arrodillarte».
Las proposiciones tradicionalmente implican arrodillarse.
Alicia estaba ansiosa por verlo arrodillarse.
Caden había pensado en este aspecto de la propuesta.
Sin embargo, dudaba en arrodillarse ante nadie.
«Un hombre sólo debe arrodillarse por algo de gran valor. ¿Qué tal si me arrodillo el día de nuestra boda?».
Alicia dijo con lógica: «¿No deberías arrodillarte por la mujer que amas? Creo que nuestro amor es más precioso que cualquier cosa de gran valor».
Ella se mostraba escéptica ante su promesa de arrodillarse el día de su boda.
Cuando llegara el momento, probablemente habría muchas excusas.
Caden la miró fijamente, moviendo su nuez de Adán.
«¿Es sólo por la mujer que amo?»
Alicia, sintiéndose un poco juguetona, respondió: «¿Qué más? ¿Un grupo de admiradores?»
«Quiero a mi prometida».
Sus palabras eran suaves, y ablandaron el corazón de Alicia.
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Estudió sus rasgos con detenimiento.
Su hermosa nariz la rozó, y sus profundos ojos eran cautivadores, como el canto de una sirena.
La atraparon por completo.
Él pretendía que ella cayera irremediablemente, más allá de cualquier esperanza de escapar.
Los labios de Caden tocaron suavemente su frente.
Sus besos rozaron suavemente sus párpados y mejillas.
Finalmente, se posaron en sus tiernos labios.
«Cásate conmigo, Alicia.»
Mientras Caden entrelazaba sus lenguas, repitió: «Cásate conmigo».
Cada frase la golpeaba profundamente, incrustándose en su propia esencia.
Dominada por su enérgica presencia, se derritió por completo.
El rechazo no era una opción.
Respirando suavemente contra sus labios, murmuró: «Caden…».
La resistencia de Alicia era débil, dividida entre querer apartarlo y querer ceder.
«¿Por qué sigues encantándome así? No es justo».
Caden intensificó su beso, despertando un deseo profundo en ella.
Ya cautivada por él, su cuerpo no tenía ninguna posibilidad contra su abrazo.
Alicia sólo podía ver como sus defensas caían, una a una.
«Cásate conmigo», la instó Caden, con una voz llena de deseo.
Abriendo los labios, ahora enrojecidos de un rojo intenso, Alicia sintió como si su espíritu se disolviera.
Y con eso, su última resistencia se rompió por completo.
«De acuerdo.»
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